domingo, 3 de julio de 2011

¿Qué pasa con la Vitamina D?


En los últimos años hemos aprendido más y más sobre la Vitamina D, no sólo sabemos que es imprescindible para la salud, también que muchas personas tienen niveles peligrosamente bajos.

Aconsejamos tomar el sol para obtener Vitamina D, pero por otro lado advertimos sobre los peligros de las radiaciones ultravioleta y la capacidad que tienen para producir no sólo fotoenvejecimiento, sino también cáncer de piel.

Entre todos conseguimos confundir a los pacientes al no tener un claro consenso sobre la forma más sana de obtener vitamina D.

Los niveles de vitamina D de cada persona, dependen de la dieta, de la capacidad individual para absorberla desde los alimentos, y de la cantidad de sol que cada piel puede absorber (esto depende del lugar donde vivimos, la estación del año y el fototipo).

Pero ¿cuánto sol?, ¿a qué hora del día?, ¿por cuánto tiempo?, ¿es la exposición al sol la única fuente de vitamina D?, etc. Son preguntas que nos hacen a diario.

Tengo pacientes, mujeres en edad menopáusica, a las que tras explicarles que el tumor que les he extirpado es debido a la exposición al sol, no saben qué hacer porque les han dicho que el sol es bueno para prevenir la osteoporosis. También hay estudios que demuestran que la vitamina D es necesaria para el sistema inmune y para la lucha de este sistema contra el cáncer.

¿Qué es lo último que sabemos?

Las personas de piel y pelo claros obtienen la máxima cantidad de vitamina D3 con sólo unos pocos minutos de exposición al sol del mediodía en verano. En este tiempo tan breve no se queman, ni se daña el ADN.

El permanecer más tiempo no aumenta la cantidad de vitamina D que almacenan, y sí dañan la piel de forma irreversible.

Además, si continuan más tiempo al sol, la vitamina D3 ya formada disminuye por efecto de las radiaciones UV, es decir, se pierde la almacenada en esos primeros minutos.

Las radiaciones UVB son las únicas capaces de producir vitamina D3, no se obtiene de lámparas de rayos UVA.

Los alimentos ricos en vitamina D3 son: hígado y aceites de pescado, pescados como salmón, pescado azul y yema de huevo, etc.


¿Debemos medirnos los niveles de vitamina D?

Hay estudios que apoyan esto, ya que se ha visto que muchas personas tienen niveles bajos de vitamina D, a pesar de tomar el sol y hacer una dieta correcta. Lo que medimos es el nivel de 25-hidroxivitamina D (25-OHD), si están bajos se aconseja tomar suplementos de vitamina D3.

Pero cuidado porque el exceso de vitamina D es perjudicial. Una correcta alimentación es siempre mejor que los preparados comercializados. Si tomamos suplementos de vitamina D, deben ser de vitamina D3 y las dosis recomendadas son 2000 UI.

Todo esto debemos hacerlo bajo la supervisión de nuestro médico, que nos dirá la cantidad adecuada, y que investigará por ejemplo un problema de malabsorción en caso de niveles muy bajos.


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