jueves, 7 de julio de 2016

LOS DESPIGMENTANTES Y EL MERCADO NEGRO


Ayer fue un día de locura. Pero en el sentido más activo que pueda imaginarse, no en el mal sentido.

Uno de esos días difíciles de encerrar en un solo adjetivo. De todas formas... Me gusta tener días como esos. Cuando al fin terminan, a pesar de que estoy agotada física y mentalmente, cierro los ojos y me duermo, con mis pensamientos arremolinándose, girando como el vapor alrededor de una taza de chocolate caliente.

Esa clase de remolinos iban y venían anoche. Llenos de ideas suaves, cálidas... Recuerdos... Reflexiones que me adormecían igual que haría a esas horas una buena taza de chocolate.

Me vino a la memoria una frase que había escuchado durante el día a la madre de una paciente: "El amor nos hace miopes..." Me lo decía intentando explicar porqué le había comprado durante meses a su hija cremas para quitar manchas a través de una página de internet.

La hija estaba operada de un sarcoma en la pierna derecha. La había salvado milagrosamente. No necesitó amputación y estaba con ciclos de quimio. Quedarte sin pelo, ni cejas a los veinte años es difícil de sobrellevar. De piel aceituna con un fototipo alto que hacía que cualquier pequeña inflamación o roce se pigmentara...

"Lo importante es la salud. Pero, es curioso, yo no veo a una persona enferma cuando me miro al espejo. Solo veo mis manchas." Decía esto con énfasis, repitiéndolo mientras nos miraba uno a uno.

Venían porque, al usar esas cremas durante meses, le habían aparecido estrías enormes en los costados y las ingles, además de una pigmentación grisácea en la frente y un brote de acné tremendo.

La miopía del amor... la desconexión entre lo que vemos y la realidad. La imagen que tenemos, la relación que establecemos con nuestros seres queridos están muchas veces pintadas por el amor... y pocas veces por la lógica.

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Aclarar el tono de la piel o quitar manchas es algo que los seres humanos intentan desde hace siglos. Numerosos escritos recogen técnicas diferentes en cada época y cultura. Parece ser que los países asiáticos son los que tienen más tradición en el aclarado de la piel.

Los Dermatólogos usamos medicamentos (hidroquinona, tretinoina, corticoides, etc) que son muy eficaces aclarando la piel y quitando manchas. Pero son medicamentos, y deben ser usados con una correcta indicación, las dosis adecuadas, y durante un tiempo limitado según cada caso. Si se usan como si fuesen un cosmético, es decir, sin control médico, pueden aparecer efectos adversos no deseados.

Los despigmentantes más potentes son: corticoides, hidroquinona, monobencil eter de hidroquinona, tretinoina y sales de mercurio. Los dermatólogos usamos todos ellos excepto las sales de mercurio ya que son muy tóxicas. Los empleamos para tratar hiperpigmentaciones postinflamatorias, melasma, manchas del sol (léntigos), etc.

Los cosméticos que contengan medicamentos como corticoides, hidroquinona, monobencil eter de hidroquinona, tretinoina y sales de mercurio, son ilegales según la legislación europea de EEUU y otros muchos países.

Sin embargo, existe un "mercado negro" de cremas para blanquear la piel que contienen medicamentos prohibidos para uso como cosméticos. Muchos de estos productos se vende por internet en botes que ni siquiera especifican lo que contienen.

Más aún, se anuncian como supuestas "cremas milagrosas" diciendo además que “son naturales", y al analizarlas se ve que realmente están compuestos por corticoides o hidroquinona o incluso sales de mercurio a altas concentraciones.

Para poder comprender el mecanismo de acción de los agentes despigmentantes, sus beneficios y posibles efectos adversos, es importante conocer cómo se forma el pigmento normalmente en la piel.

El color de la piel lo determian una mezcla de oxihemoglobina (rojo), hemoglobina reducida (azul), carotenos (amarillo) y melanina (de anaranjado a negro). La melanina la producen unas células que están en la capa más profunda de la piel, los melanocitos, una vez fabricada la transportan hacia las capas superficiales dentro de melanosomas.

Todas las razas tenemos el mismo número de células productoras de melanina, lo que cambia es la cantidad y distribución de los melanosomas.

La función de los melanosomas es colocarse sobre el núcleo de las células a modo de paraguas, para proteger el ADN del daño que provocan las radiaciones ultravioletas. Así la forma más potente de inducir formación de melanina es con radiaciones solares que hacen que se formen radicales libres, los cuales son una señal para que los melanocitos empiecen a producir melanina para defenderse.

En todo este proceso de formación de melanina, existe un enzima clave, la Tirosinasa.

Los principios activos que se usan para aclarar la piel actúan inhibiendo o bloqueando uno o más pasos en la formación de la melanina o en su distribución por la piel una vez formada.

Para aclarar la piel podemos actuar a varios niveles: antes, durante o después de la formación de la melanina. Y la principal diana sobre la que actuamos es la enzima Tirosinasa. Otras formas de tratar manchas es evitar que se formen los radicales libres, impedir que los melanosomas emigren a capas superiores de la piel o bien eliminar la melanina ya formada.

HIDROQUINONA

Es el despigmentante más eficaz de todos, lo usamos a concentraciones de 1 al 5%.

De forma natural puede estar en plantas y algunos alimentos como café, arandanos... La hidroquinona al ser estructuralmente similar a la tirosina, actua de sustrato para la enzima tirosinasa dando lugar a la formación de radicales libres, que por un lado dañan la tirosinasa e impiden la formación de melanina y por otro son responsables de los efectos indeseables que tiene la hidroquinona. Esto hace que sea necesario usarla bajo supervisión médica.

Los efectos adversos más frecuentes son dermatitis irritativa o alérgica. Su uso prolongado puede dar lugar a descoloración de las uñas, retraso en la cicatrización de las heridas, neuropatía, un sindrome que conocemos como “de olor a pescado” y ocronosis de causa exogena.

La hidroquinona produce una despigmentación reversible, por eso muchas personas lo usan de forma continua sin ningún control para conseguir mantener el tono claro de su piel. Este uso continuo hace que aparezcan los efectos adversos ya que aparecen después de muchos meses de usarla.

MONOBENCIL ETER DE HIDROQUINONA

Es un potente inhibidor de la formaciónn de melanina ya que destruye los melanocitos (las células productoras de melanina), su efecto es irreversible y actúa incluso en zonas de piel alejadas, donde no se ha aplicado la crema. Lo usamos en pacientes con vitiligo muy extenso que no responde al tratamiento repigmentante, con la intención de despigmentar completamente y para siempre. Por eso no debe usarse como un cosmético.

MERCURIO

La forma inorgánica se usaba para aclarar la piel, en forma de jabones, cremas, etc. Su absorción a través de la piel es tóxica y provoca quemaduras, eczemas, debilidad muscular, daño en los riñones, neuropatía, cataratas... Si se usa durante el embarazo produce alteraciones neurológicas en el feto. Estos productos están prohibidos en la UE, EEUU y otros paises, pero se siguen usando en paises asiáticos, africanos y America del sur y central.

CORTICOIDES

Pueden usarse para tratar hiperpigmentaciones, aclaran la piel de forma transitoria ya que no destruyen melanocitos. Su efecto lo realizan al inhibir la síntesis de melanina por otras vías. El uso de corticoides potentes de forma continua hace que la piel se haga más fina, atrofiándose y dando lugar a la aparición de estrias. Si se usan durante mucho tiempo y en superficies extensas, se absorven y causan efectos generalizados al suprimir el eje hipotalamo hipofisario (síndrome de Cushing, hipertensión, etc)

TRETINOINA (Acido trans retinoico)

Aclara al acelerar el recambio celular de la piel, lo que hace que se pierda y disperse antes la melanina formada. Además al reducir la cohesión entre las células de la epidermis favorece la penetración de otros productos despigmentantes, por lo que la usamos en formulas que contienen también hidroquinona y corticoides. Los retinoides además de ser irritantes, son teratogenos (producen malformaciones fetales si se usan durante el embarazo) por lo que sólo deben utilizarse bajo control médico.



En los últimos controles realizados en diferentes países de la UE, se han analizado muchos de los cosméticos para aclarar la piel que se venden en ese "mercado negro" y se ha visto que contienen corticoides potentes, o hidroquinona además de otros no permitidos.

PRODUCTOS DESPIGMENTANTES NO PROHIBIDOS PARA USO COSMÉTICO

Existen productos alternativos que se han desarrollado con fines cosméticos. Son menos eficaces, pero más seguros.

Sin entrar en su mecanismo de acción, estos son: Acido kójico, acido ascorbico, arbutina, acido láctico, acido glicólico, aloesina, acido salicílico, acido alfa lipoico y nicotinamida. Todos ellos forman parte de la composición de muchos cosméticos despigmentantes. Y normalmente se usan varios juntos en la misma crema.
 
 
 
 

lunes, 29 de febrero de 2016

UN TUMOR Y UNA BARRA DE LABIOS

Tenía casi noventa y tres años y había llegado a la consulta caminando con soltura del brazo de uno de sus hijos. Según me dijo no tenía ninguna enfermedad y sólo tomaba alguna aspirina muy de vez en cuándo. Era tan delgada que parecía un débil pajarillo.

Nunca pierdo la oportunidad de intentar desvelar el secreto de la longevidad de mis pacientes. Les pregunto muchas veces, y sus respuestas, me hacen sonreír. Algunas respuestas son breves y dulces. Otras largas y muy elaboradas. Pero en cada una de ellas hay algo que se queda clavado en el interior de mi cabeza.

Tenía una lesión en la cara que había crecido tanto y tan rápidamente en las últimas semanas que ya le molestaba. Era un tumor fácil de diagnosticar para nosotros, un Queratoacantoma. Suelen crecer rápido y con frecuencia involucionan y desaparecen sin tratamiento… Aunque no siempre es así, a veces en la base hay un Carcinoma Epidermoide que es otra forma más agresiva, y con capacidad para dar metástasis si no se trata a tiempo.

Una opción es infiltrar el tumor con inyecciones de metotrexate para disminuir su tamaño antes de operarlo, y que la cirugía sea menos agresiva; en ocasiones, incluso, es suficiente sólo con esto.

Así se lo dije a ella y a los dos hijos que la acompañaban. Ellos empezaron a discutir sobre si era conveniente o no operarla a su edad… no se molestaron en preguntarle.

"¿Sabe que voy a hacer noventa y tres en un mes?" anunció con una palmada orgullosa en su rodilla.

Así que le hice la misma pregunta que hago a mis pacientes ancianos. Le pregunté por el secreto de su longevidad.

Después de haberla oído muchas veces, me gustaba la expresión Edad de oro. "Hacer los noventa y tres”, dicen algunos… como si hubiesen escalado el lado escarpado de una montaña alcanzando altitudes a donde pocos han conseguido llegar.

“No hay secretos”. Por la expresión de su cara, me di cuenta de que hablaba en serio.

"¿Así que no hay secretos? Yo estoy tratando de hacer los mismos años que usted y llegar con ese buen estado que tiene. Tiene que darme algún consejo.”

“Es muy sencillo. En primer lugar, hay conseguir levantarse por las mañanas. Salir de la cama y mover el cuerpo. Después salir por la puerta y caminar hacia algún lugar. Al trabajo, a la tienda, a casa de una vecina… lo que no hay que hacer es quedarse encerrada en la casa viendo la televisión. "

"Me gusta ese consejo."

“Y conseguir que no se metan en tus asuntos y decidan por ti, sólo porque eres viejo.” Eso lo decía mirando a sus hijos.

Nunca había pensado así sobre la vejez.

“Es cierto, parece que la gente considera las cosas que decimos como “locuras de viejos” y no nos tienen en cuenta. ¿Sabe?, yo todavía tengo mi opinión sobre muchas cosas, sobre todo las que me afectan a mi.”

Se quedó pensativa. Finalmente levantó su dedo índice torcido por la reuma, y mirándome a los ojos, dijo: “Hay algo más.”

Acerqué mi silla y me apoyé en la mesa. No habló inmediatamente, me sostuvo la mirada con los pequeños ojos consumidos,  entrecerrados. Se llevó el dedo al tumor de su mejilla izquierda, lo tocó con un gesto de dolor… y de nuevo lo extendió hacia mi.

“Lo más importante es ser fiel a uno mismo. Mirar por tus cosas y no dejar que otros te traten mal o te roben la felicidad… y esto te incluye a ti. No te robes tu propia felicidad. Arréglate cada día, cuida tu aspecto. Es una forma de quererte.”

Se detuvo un segundo. "¡Casi lo olvido! Ten siempre una barra de labios de color rojo."

"¿Pintalabios rojo?" La miré levantando las cejas, intrigada con esta respuesta inesperada. Quería que continuara hablando y así lo hizo.

“Sí, y uno bueno que te haga sentir atractiva. Úsalo cuando quieras sentirte fuerte y camina con la cabeza alta, diciéndote a ti misma lo valiosa que eres.”
“¿Y si no me queda bien el rojo de labios?, me veo fatal.”

“Cada mujer tiene un rojo que se adapta a ella. La clave es hacerse a la idea de que es el que mereces llevar. No es sólo el color. Es lo que esconde detrás.”

Se fueron de la consulta sin tomar una decisión sobre el tratamiento del tumor. Unos días más tarde volvió de nuevo caminaba sola, bastón en mano muy arreglada. Los labios carmín. Me levanté para acompañarla a su silla.

“Hola. Me quedé pensando en sus consejos… Y usted ¿qué ha decidido hacer sobre su tumor?”

“Quiero celebrar mi cumpleaños sin él, es una ocasión especial y no me la va a estropear. He venido para empezar las infiltraciones que me explicó. ¿Sabe que me encanta hablar con ustedes los jóvenes?” Al escucharla, le sonreí desde mis cuarenta y tantos.

Al pasar me dio unas palmaditas en la espalda. Lo hizo con fuerza, como para reconfortarme en algo que yo no alcanzaba a comprender…


“Alguna vez, sin falta, todos iremos dispersándonos en la oscuridad del tiempo y desapareceremos…” Iba hablando con el aire de haber aprendido todo esto con su propio cuerpo. No podía desear nada más, era feliz... plácida y alegre.


domingo, 14 de febrero de 2016

DERMATOMIOSITIS

Mis pies ya se movía con rapidez cuando llegué al vestíbulo del ascensor. Era hora punta, y una gran multitud se había reunido allí; todos se sacudían el frío de la calle y se preparaban para otro día en el Hospital. Aunque yo no acabase de llegar de la calle, sólo observando el grupo allí reunido de empleados y familiares de pacientes me habría dado cuenta que, al fin, estaba llegando el invierno. Había abrigos pesados, brazos firmemente cruzados para retener el calor y bufandas de lana arrastradas hacia arriba para cubrir las orejas. Un par de valientes que habían llegado con chaquetas ligeras estaban temblando aún; Y algún sanitario que, subestimando las temperaturas exteriores frías y húmedas, habían decidido ir desde el coche hasta el hospital con una simple bata blanca y nada más para no tener que cambiarse.

Me encanta la gente, por eso hay algo en ese popurrí del ascensor que me hace feliz. Escucho las conversaciones rutinarias y, muchos días, participo de ellas. Bromas sobre el frío tardío de este año, salpicadas de quejas y predicciones catastróficas acerca del famoso cambio climático.

Todo normal.

Una mujer de mediana edad que sostenía una bandeja con cafés del bar del hospital, dejó escapar un gran bostezo y se estremeció, mientras intentaba con dificultad que no cayesen al suelo. Parecían escalofríos de fiebre más que de frío, pensé que había pasado la noche cuidando de alguien, por eso los párpados hinchados, casi morados… y las manos… ¿eran sabañones? No lo parecían. 

Intentó acomodar la pequeña bandeja en uno de sus antebrazos para retirarse el pelo de la cara con la otra. Su cara de esfuerzo llamó mi atención.

Ahora comprendo que todo esto sucedido en poco más de veinte segundos, mientras atravesaba rápidamente el vestíbulo del ascensor. Nunca tuve la intención de subir a ese ascensor; hacía tiempo que había decidido subir siempre por las escaleras.

El sonido de mis tacones, como un metrónomo encima de un piano marcó mi camino. Entré en el pasillo hacia las escaleras, cogí mi ritmo. No demasiado rápido. Ni demasiado lento. Respirar. Esto es bueno para el corazón (pensé). Arriba.

Al llegar me sorprendió encontrar a la misma mujer de los cafés esperando en la puerta de la consulta. Tenía cita conmigo.

Así que, cuando una vez dentro, me contó su larga historia de sabañones en las manos, que le salían hasta en verano y que últimamente ya no se le iban nunca, que le picaba todo el cuerpo y le salían eczemas en los párpados y en la cara, además de notarse ultimamente la nariz como hinchada y falta de fuerzas….

Algo dentro de mi me hizo pensar que esto no cuadraba con simples sabañones por el frío. La hice desnudarse y pude ver una zona de piel ulcerada en su mama derecha, según ella un quiste infectado que no terminaba de curar a pesar de los antibióticos. Palpé unos ganglios en esa misma axila…

Empecé a explorarla, a pedir analíticas, pruebas… tenía sensación de enfermedad grave. A mi cabeza llegaron muchos diagnósticos posibles, uno iba abriéndose camino poco a poco; Dermatomiositis… Cáncer de mama…

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La Dermatomiositis es una enfermedad que combina inflamación muscular (miopatía) con lesiones en la piel muy típicas. Puede presentarse sólo con manifestaciones cutáneas, sólo musculares o con ambas. La afectación muscular produce debilidad en muñecas, músculos flexores de los dedos y cuadriceps. Los pacientes se quejan, por ejemplo, de no poder levantar los brazos para peinarse, además de cansancio.

Se cree que es una enfermedad autoinmune, con autoanticuerpos específicos dirigidos frente a fibras musculares entre otros. Puede asociarse a otras como lupus, esclerodermia, síndrome de Sjögren, vasculitis, etc. Y algunos casos pueden estar asociadas a tumores internos, lo que conocemos como “paraneoplásia” y es más frecuente en mujeres. También puede aparecer en niños.

Puede llegar a ser grave y muy agresiva, por lo que el diagnóstico y tratamiento precoz es importante.

Se han usado criterios para el diagnósticos que incluyen: 1- Falta de fuerza muscular a nivel de musculatura proximal de forma simétrica. 2- Elevación de enzimas musculares. 3- Alteraciones en el electromiograma. 4- Alteraciones en la biopsia muscular. 5- Lesiones en la piel típicas.

Cuando las lesiones de la piel son características no siempre es necesario hacer todas las pruebas musculares para el diagnóstico, sobre todo si presentan debilidad muscular proximal y enzimas elevadas en los análisis.

Algunas formas pueden estar desencadenadas por medicamentos (penicilamina, etc), infecciones, tumores internos, traumatismos, estrés, etc.

La presencia en sangre de anticuerpo anti Jo-1 es para algunos autores la prueba de su asociación a infecciones virales. Aunque no son necesarias positividades de autoanticuerpos para su diagnóstico.

En la dermatomiositis es típica la afectación de pequeños vasos o capilares por depósito del complemento, esto se ve en las yemas de los dedos y entorno a la matriz de las uñas como dilataciones de estos vasos (teleangiectásias) y dolor, ya que se obstruyen y provocan isquemia. Se acompaña además de aumento de las cutículas.

Son patognomónicas, las pápulas de Gottron sobre prominencias óseas sobre todo en los dedos de las manos, que pueden confundirse con sabañones.


Y es patognomónico también el enrojecimiento o eritema con descamación de los párpados, de color violáceo o en Heliotropo.


Erupciones en áreas expuestas al sol que conocemos como Poiquilodérmicas y que empeoran con el sol.

Cuando afecta a la piel del cuero cabelludo, puede producir alopecia no cicatricial. En este caso hay que saber diferenciarla de una dermatitis seborréica o una psoriasis.

Algunas de estas lesiones de la piel, pueden parecerse a las de otras enfermedades como lupus, psoriasis, liquen plano, esclerodermia, etc. y hay que descartarlas. Es importante saber que el estudio histológico de una muestra de la piel no permite diferenciar un lupus de una dermatomiositis.

Con menos frecuencia, la dermatomiositis puede presentar eritrodermias (afectación de toda la superficie de la piel), vesículas, ulceraciones, etc.

Las lesiones en la piel suelen preceder a la aparición de miositis. Se afecta la musculatura proximal de hombros y caderas de forma simétrica, y con el tiempo puede ser generalizada. Los pacientes se quejan de cansancio, problemas para peinarse o para subir escaleras, e incluso para levantarse de la silla. Cuando tienen dificultad para tragar o incluso respirar, indica afectación de la musculatura estriada de faringe y esófago, es una forma agresiva y rápida de la enfermedad.

En sangre se elevan encimas musculares como: CPK, aldolasa, LDH, transaminasas, etc. Otras pruebas útiles son: electromiograma, biopsia muscular, Resonancia magnética…

Es una enfermedad sistémica con posible afectación articular, pulmonar, esofágica, cardíaca… La presencia de anticuerpos anti Jo-1 indica también mayor riesgo de afectación pulmonar.


En cuanto a su asociación con tumores, los estudios sugieren que entre un 18 a un 32% de pacientes con dermatomiositis tienen o desarrollarán algún tipo de cáncer. Algunos autores creen que este aumento en la frecuencia es debido a lo que conocemos como “sesgo”, es decir, buscamos con más interés tumores en estos pacientes que en la población general, por lo que hacemos que aumente la frecuencia al encontrar más. Aún así se sigue viendo un riesgo de 3 a 6 veces mayor. Los síntomas musculares (miositis) pueden seguir el curso del tumor y mejorar al tratarlo (síntomas paraneoplásicos) o pueden ser independientes. Los tumores que con mayor frecuencia se han relacionado son los ginecológicos, sobre todo el de ovario, pulmón, páncreas, colon, linfoma, mama, etc. Por lo que se aconsejan screening periódicos en estos pacientes. Recientemente se han descrito autoanticuerpos que se asocian con más frecuencia a los pacientes que presentan tumores, estos son: anti-p155 y anti-p155/p140.

sábado, 23 de enero de 2016

TOMATES

Las mismas palabras que empleadas en otro momento resultan groseras, pueden ser caricias si las murmuramos al oído… y es que, el mejor afrodisíaco son las palabras.

También en la comida. Comentar los platos, sus sabores y perfumes es un acto sensual para el que disponemos de un amplio vocabulario.

Hasta los sonidos de la cocina son excitantes… El chispear del aceite esperando el tomate; el ritmo del cuchillo picando verduras; el borboteo del caldo hirviendo; las nueces al partirlas; la canción repetitiva y adormecedora del mortero; las notas líquidas del vino… y al final, el murmullo de la conversación y los suspiros de satisfacción.

Llego a pensar entonces que el punto G está en las orejas.

Hablando de comida… ¿Qué ha pasado con las sencillas ensaladas de antes? ¿Dónde están los tomates de color rojo exuberante?

Lo hemos derrotado a base de combinaciones basura o puede que estén escondidos en la nouvelle cuisine; entre trozos de mango, fideos, y daditos de quesos olorosos… o bajo salsas contundentes.

Las ensaladas de antes eran una composición formada por hojas frescas de lechuga y un limpio aliño de aceite y vinagre sobre el que se dejaban ver enormes trozos de tomate. El acompañamiento perfecto para cualquier plato.

Los tomates tienen más licopeno (un antioxidante) que la gran mayoría de los alimentos, esto los hace útiles para prevenir los daños causados por el sol en la piel. Hay estudios que demuestran que tomar 20 gramos de un concentrado de tomate reduce el riesgo de quemaduras solares hasta en un 33%.

Así que añadir tomates al menú diario, como ya hacemos con la dieta mediterránea, nos ayuda a contrarrestar los efectos del sol, es decir… previene la formación de arrugas, manchas, reduce la inflamación y disminuye el riesgo de cáncer de piel.

Aunque es importante saber que los licopenos se absorben mejor cuando el tomate está cocinado. Los licopenos que hay en los concentrados de tomate (salsas y pasta) tienen mayor biodisponibilidad, cuatro veces más, que cuando el tomate es crudo.


Y como los licopenos además son liposolubles, es decir, se absorben mejor junto con alguna grasa; los tomates hay que tomarlos cocinados y con un buen chorrito de aceite de oliva, para así conseguir la mayor cantidad de licopenos posible. También puedes disfrutar de ellos con un poco de aguacate.

Los tomates fritos y mejor rojos...


sábado, 9 de enero de 2016

COMER PARA PROTEGER TU PIEL: ANTIOXIDANTES

La mesa de la cocina es el lugar donde más me gusta estar. Me da igual de quién sea, ni cómo sea… disfruto en cualquier sitio donde se prepare comida. Me gustan las cocinas grandes y muy usadas, con ventanas amplias y azulejos brillantes. Me gusta ver los trozos de verduras esparcidos por la encimera y las ollas plateadas hirviendo como chimeneas…

Cuando estoy agotada o desconcentrada, suelo irme hacia la nevera y apoyarme en su puerta fría… imaginando qué puedo preparar con lo que contiene. El ronroneo que emite me relaja.

Sólo estamos la cocina y yo.

Allí me invade la rara habilidad de ver el mundo como algo nuevo. Experimento la vida directamente, sin filtro alguno. Sin haber pasado por el tamiz de los prejuicios, las expectativas o las creencias. La veo con otros ojos. En ocasiones hasta lo plasmo en forma de palabras o recetas para poder releerlas y saborearlas.

La vida está llena de cosas desconocidas, llena de maravillas y misterios.

En mi profesión he aprendido que limitarnos simplemente “informar” a la gente sobre salud, no es suficiente para motivarlos a llevar una vida saludable y prevenir enfermedades. Si así fuese, a estas alturas, nadie fumaría.

He aprendido que es más motivador dejarles compartir sus propias historias, sin el miedo a ser juzgados, criticados o abandonados.

Cuando trabajamos a este nivel, es más probable que la gente esté dispuesta a hacer cambios en su estilo de vida. A ser menos autodestructivos.

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Sabemos que regular los niveles de azúcar en sangre es importante a la hora de controlar brotes de acné, eczemas, y otros problemas de la piel, pero no es la única forma de ayudar a nuestro cuerpo a través de la alimentación.

Hay alimentos que aportan protección frente a procesos inflamatorios o incluso radiaciones UV y otros que provocan daños.

Los radicales libres son esas moléculas que hay en la contaminación, en toxinas o en el tabaco, etc… capaces de iniciar una cadena de reacciones que dañan el ADN de las células provocando entre otras cosas mutaciones. Los antioxidantes están ahí para neutralizarlos.

Los antioxidantes existen de forma natural en nuestro organismo, y están de moda (ya escribí sobre el tema aquí). Ahora todos los productos que compramos, sea en forma de cremas o alimentos, vienen con el letrero de: “ricos en antioxidantes”. Todos estos productos intentan vendernos el poder antienvejecimiento de estas moléculas milagro. Pero, cuidado, no todos los antioxidantes son tan buenos como dicen en los envases.

Como hemos visto, nuestro cuerpo ya produce sus propios antioxidantes (incluyendo vitaminas C y E). La epidermis (la capa más externa de la piel) tiene cinco veces más antioxidantes propios que la capa siguiente, la dermis. Aunque cuando estamos sobreexpuestos a los radicales libres, pueden no ser suficientes.

Un primer paso es aplicar antioxidantes tópicos que pueden ir en cremas hidratantes o en protectores solares. Aunque puede que no penetren lo suficiente en la piel y no lleguen a la dermis, que es dónde está el colágeno, y no evitan que se rompa, por lo que la piel pierde elasticidad, consistencia…

Es importante proteger la piel desde dentro también.

Un antioxidante es cualquier producto químico capaz de neutralizar a un radical libre, transformándolo… de una molécula inestable, capaz de dañar las células a otra estable e inocua. Si sólo comes alimentos con mínimas cantidades de antioxidantes (como lácteos, carne o alimentos procesados) tu cuerpo no podrá neutralizarlos a todos.

Los principales antioxidantes son:

Licopenos: en frutas y vegetales, como tomates, sandía, uvas… es el más potente antioxidante, es efectivo bloqueando el daño de las radiaciones UV sobre la piel, por lo que se considera un arma en la prevención del foto-envejecimiento y del cáncer de piel.

Beta-carotenos: en los vegetales que son de color naranja y verduras de hoja verde… zanahorias, boniatos, , espinacas, etc.

Flavonoides: están más concentrados en las cebollas, bayas, te (verde, negro o blanco) y en el chocolate negro.

Vitamina C: en naranjas, papaya, kiwi, fresas, coles de Bruselas, brocoli…

Vitamina E: en las nueces, huevos, vegetales de hoja verde, aguacates y cereales integrales.

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Os dejo un video interesante sobre nuevos hábitos alimenticios