viernes, 29 de marzo de 2013

CONVERSACIONES NECESARIAS


No fue una charla más, no fue una tarde más… era algo que deseaba hacer hacía tiempo.

Entré a la habitación y eché un primer vistazo…

Me llamó la atención una chica que no dejaba de jugar con su pelo, lo hacía sin pensar. De vez en cuando acariciaba un lado de su cabeza o se arrancaba alguna pestaña. Eran movimientos exagerados… Mientras, hablaba con su amiga que no paraba de mascar chicle.

La mayoría estaban apoyados sobre sus codos, casi tumbados en la mesa, tenían pinta de estar dormidos, o muy aburridos. Había tres o cuatro encorvados en sus sillas mirando fijamente sus teléfonos inteligentes, escribiendo mensajes de texto. Me sorprendió ver que un par de ellos observaban con ojos respetuosos y tranquilos, esperando a que empezásemos. 

Poco a poco, el ruido ambiente se fue calmando…

En principio, parecía una situación muy simple. Un pequeño grupo de adolescentes y un médico encargado de charlar con ellos sobre ETS (enfermedades de transmisión sexual), de examinar la realidad del VIH y el SIDA, de las vacunas del VPH… ¿Por qué iba a ser complicado?

No sabía si sentarme junto a ellos o quedarme de pié mirándoles, alguien me presentó, y dijo unas palabras acerca de mi especialidad… Que diagnosticamos y tratamos a los pacientes afectados por enfermedades de transmisión sexual, etc…
Me sorprendió saber que algunos tenían casos en su familia, otros incluso las habían padecido personalmente… La mayoría me miraban con cara de estar de vuelta de todo.

Cuando empecé a hablar, me di cuenta de que la chica que se daba palmaditas en la cabeza se había quedado inmóvil. Sus manos muy quietas, como en señal de atención y sus grandes ojos, abiertos como platos. Me hizo algunas preguntas. Hablando era inteligente y hermosa...

Al cabo de un rato, todos querían contar sus experiencias, explicar cómo se enteraron, quién les había iniciado… casi todos tenían amigos que les daban consejos extravagantes para evitar contagios, para no quedarse embarazadas…

Ahora era yo la ojiplática… No me lo podía creer, con tanto acceso a la información como hay hoy en día… ¿cómo es posible que tuvieran esas ideas tan erróneas? ¿cómo habían llegado a banalizar el SIDA o a pensar en el embarazo como en un resfriado que se cura con una pastilla de “el día después”?… Algunas ya las habían probado más de una vez.

Escuchar sus puntos de vista y la realidad en la que vivían, me hizo pensar que tal vez algo les había obligado a crecer más rápido de lo que ellos hubieran deseado. Que tal vez los estábamos sobreprotegiendo, que no los estábamos educando para hacerse responsables de sus actos...

Cuando todo terminó, los teléfonos inteligentes hacía tiempo que estaban olvidados en los bolsillos. Muchas manos levantadas… Querían participar.

Empezaron a abandonar la sala, y entonces la vi acercarse y dirigirse a mi… 

“No voy a olvidar lo que has dicho… Aunque habría preferido que me lo contasen mucho antes, en mi propia casa… mi madre es seropositiva… y se que no es lo mismo que ser diabético o tener un cáncer… no es algo de lo que se pueda hablar. Quiero decir que… ella es una buena persona, no es una enfermedad que…”

Se quedó callada, no sabía como seguir... Yo la abracé… “Lo se… No importa si eres guapa o inteligente o si tienes un brillante futuro por delante. No importa. Es algo que puede pasarle a cualquiera… Aprende a cuidarte."

¿Y qué pasó después? Que esto provocó una reacción en cadena de abrazos. Abrazos auténticos… Se derribaron muchas barreras esa tarde y se dijeron muchas verdades…

Y me sentí afortunada de estar allí en ese momento, de ser testigo… Y recordé que a su edad yo había estado tan perdida y asustada como ellos.


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