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sábado, 18 de enero de 2014

ALOPECIA FRONTAL FIBROSANTE

Un escalofrío me ha despertado hoy. No entraba luz.

He ido a mirar por la ventana de la cocina… hasta que finalmente ha despuntado un nuevo día. Mientras estaba allí, calentando mis manos con la taza, deseaba que todos descansaran en paz.

Ahora reina el gris matinal, la neblina y el silencio… llueve. Agua fina.

A veces pienso que los días en que no sucede nada pueden ser tranquilos y maravillosos. Son días en los que la vida empieza a mezclarse con los sueños.

Hoy he puesto todo mi empeño y concentración en recordar el pasillo que une las dos partes del centro hospitalario. El largo túnel que ata al antiguo y descascarillado con el nuevo y más moderno edificio. El pasado con el futuro. Ese pasillo tiene algo oscuro y desagradable, está lleno de sillas pegadas a la pared. Siempre vacías.

Si lo miro con perspectiva, me digo que el día en que la vi por primera vez, todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos. Estaba sentada en aquel pasillo. ¿Qué edad tendría? No sería muy mayor. Apenas sesenta años. Tenía el pelo blanco bajo el tinte. Daba la impresión de andar de forma pesada, y que se había parado a descansar. Pero no, no estaba descansando. Estaba cosiendo, le pasaba un pespunte al bajo de un pantalón. Tanto me sorprendió verla que no dije ni “hola”. Pasé de largo.

Al día siguiente, estaba allí de nuevo. Sentada, cosiendo. La miré, ella me miró, tenía los ojos azules. Intercambiamos una sonrisa. Yo le pregunté qué hacía.

“Esperar.”

Entorné los ojos y reconocí el cartel de la sala de rehabilitación. Reconocí su cara, la había visto en consulta hacía meses y no había vuelto a la revisión. Me senté a su lado. Me contó que se ganaba la vida haciendo arreglos de ropa, que tenía un hijo en rehabilitación por un accidente, que no tenía tiempo para todo, y que por eso no había regresado a su cita…

Con el flequillo tapaba la alopecia que padecía y que afectaba a la línea de implantación del pelo. Ese día pasé consulta en el pasillo…

“¿Cuántos años tiene usted exactamente?” no supe qué otra cosa preguntar.

“Cincuenta y siete… Es una edad tonta. Los deseos son los mismos de siempre, pero satisfacerlos ya no es tan fácil…”

La vida a veces se vuelve sueño. O tal vez nunca ha sido otra cosa.
…….


ALOPECIA FRONTAL FIBROSANTE (AFF)

En esta forma de alopecia hay una perdida progresiva de todo el borde de implantación del pelo, que puede retroceder hasta ocho centímetros. En la piel afectada se ve también enrojecimiento alrededor de los folículos e hiperqueratósis.

Hay un signo que se considera diagnóstico, la presencia de cabellos aislados delante de la línea de implantación.

Hoy se cree que la Alopecia Frontal Fibrosante (AFF) es un síndrome generalizado que se acompaña de pérdida total o parcial de las cejas y de una disminución generalizada de la densidad del pelo en el cuero cabelludo, las axilas, el pubis y las piernas. También presenta pápulas faciales, otras lesiones de liquen y alteraciones de la inmunidad.

Lo más frecuente es que afecte a mujeres posmenopáusicas, por eso antes se la llamaba AFF posmenopáusica, pero se han descrito casos en mujeres premenopáusicas y en varones.

En la biópsia vemos una fibrosis perifolicular, junto con un infiltrado inflamatorio en su mayoría de Linfocitos T en la parte superior del folículo piloso. De ahí que forme parte de las Alopecia Cicatriciales Linfocitarias.

Además, al igual que en el Liquen Plano Pilar (LPP), hay tapones de queratina intrafoliculares y degeneración vacuolar de la capa basal y de la vaina. Por eso muchos la consideran una variante de LPP.

En el diagnóstico usámos la clínica y la tricoscopia. No siempre es necesario la biópsia. Hay que diferenciarla entre otras de la Alopecia por Tracción.

No existe ningún tratamiento eficaz.

Puede sufrir rebrotes con inflamación picor y caída de cabello, junto con épocas de descanso. Con los tratamientos disponibles podemos parar la extensión de la alopecia, no podemos hacer que crezcan los cabellos ya destruidos por la inflamación.

De forma tópica usamos corticoides, tacrolimus y minoxidil al 5%, junto con ácido retinoico. Los corticoides se usan también en infiltraciones locales. También usamos prednisona o cloroquina orales que pueden retrasar el curso de la enfermedad.

Como se ha visto que la AFFP afecta especialmente a los cabellos terminales dependientes de andrógenos, se han utilizado antiandrógenos como finasteride y dutasteride orales con buenos resultados.


Se han publicado muchos estudios incluyendo Índices de Calidad de Vida en los que se reconoce algo que todos intuimos, la alopecia puede afectar psicológicamente a las personas que la presentan, haciendo que cambie la percepción que tienen de su imagen corporal. En estos estudios, se ve que la perdida de confianza y la disminución de la autoestima es seis veces mayor en las mujeres. (Os dejo una foto del artículo del Dr Camacho)



Y ahora esta película que me han recomendado.
Dicen que en el futuro nos relacionaremos con Sistemas Operativos, no con personas.
¿Evitaremos complicaciones?
Feliz fin de semana.


domingo, 4 de septiembre de 2011

PEINADOS QUE MATAN. ALOPECIAS POR TRACCIÓN


Por pura inclinación poética intento acompañar cada entrada en el blog con una historia ilustrativa. De esta forma participan, inocentemente, muchos personajes que a lo largo de años de consulta se han ido creando en mi imaginación. Y aunque es un blog de medicina, me permito trucos de novelista (algo que obviamente no soy), a la vez que me exijo precisión científica.

Durante las últimas semanas, han acudido a mi consulta muchas mujeres con caída de cabello. Al final del verano y durante el otoño es un problema frecuente, ya lo dice el refrán: “En la época de la berenjena, la mujer pierde la melena.” Pero la caída estacional que sufren, o mejor sufrimos, mujeres y hombres en esta época del año, no es el tema de este post.

Los largos días de verano, llevan a muchos paseantes al borde del mar allí entre puestos de pulseras y collares, hay otros donde lo mismo te hacen un tatuaje de henna que te peinan con trencitas africanas. Así algo tan trivial como un peinado, puede convertirse en un problema.

Me fijé en Zina no por su vistoso vestido, ni por sus ojos color miel, sino por el turbante con el que tapaba su cabeza, esos turbantes siempre me han intrigado. Supongo que ella notó mis insistentes miradas y con mucha educación, aunque venía como acompañante a la consulta, se resignó a tomar la iniciativa y hablarme.

Me contó cómo se lo hacía y confesó que últimamente lo usaba para tapar una calvicie a la que no encontraba solución. Enseguida vi el peinado que llevaba, seguramente desde niña, y no hubo necesidad de más explicaciones…


El pelo es un arma de seducción, un símbolo de belleza, de autoridad, nos distingue o nos uniformiza. Es un órgano que nace, crece, se reproduce y muere.

Nunca somos indiferentes a su perdida.

El pelo puede caerse en exceso por muchos motivos: fármacos, problemas de tiroides, déficit de hierro, o tras un parto. La mayoría de estos problemas, dan lugar a una caída temporal y el pelo no se pierde para siempre. Algunas caídas pueden ser permanentes, son las alopecias cicatriciales.

La alopecia por tracción, muy frecuente en determinadas culturas por el tipo de peinados que utilizan, es de tipo cicatricial y puede prevenirse si se coge a tiempo, antes que se destruya el pelo de forma irreversible.

Un peinado muy tirante, llevado durante largos periodos de tiempo puede dar lugar a una alopecia permanente. Ocurre más en mujeres y niñas que se recogen el pelo en colas o moños o que se peinan con trencitas de forma continua. El pelo se cae en la zona de mayor tensión, normalmente la frente y las sienes, al principio es sutil, pero si se mantiene el peinado, da lugar a un retroceso de la línea de implantación del cabello.


El folículo es como una pequeña fábrica que trabaja continuamente para hacer el pelo. Cada folículo esta activo durante años, luego descansa y poco después el pelo se cae y vuelta a empezar la producción. El daño que causa la tensión permanente hace que deje de funcionar y que en ocasiones no vuelva a formarse pelo nuevo, ya que tenemos un número de foliculos y no podemos crear mas.

La única solución es dejar de realizar tracción sobre la raíz del pelo lo más pronto posible, es decir, cambiar de peinado o hacerlo más suave.