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domingo, 10 de mayo de 2015

PSORIASIS Y EMBARAZO

Voy escribiendo con la certeza de que ella ha aprendido todo esto con su propio cuerpo. Quiero traer a mi mente el momento, el lugar en que la conocí… mis sensaciones… saborear sus sueños.

Y aunque el recuerdo de aquel día empezaba a parecerse a la cara de un extraño; escuchando ahora las voces de mis propios hijos y la música de fondo… cierro los ojos… y veo cómo era el paisaje al otro lado de las cortinas ese día…

El aroma que destilaban las plantas al respirar…

Su voz…

“Mi casa es silenciosa, oscura, no hay vida. Tengo la sensación de que nunca he sido capaz de moverme por miedo a llegar al límite… Todo ha cambiado.”

No podía desear nada más, estaba aterrada y era muy feliz, todo a la vez. Iba a ser madre, pero temía lo que esto podía suponer por su enfermedad.

Ella, que era plácida y alegre, y yo, que me encontraba en una época en la que tenía poco tiempo para todo… no pude tranquilizarla en aquel momento…

“Creo que deberíamos hablar fuera de aquí, pedir un te y comportarnos como amigas. Tengo tantas dudas...”

“Lo intentaré… Espera… Sí, de acuerdo.”

Quedé fuera de allí para dar un paseo junto con mis hijos y hablar como amigas. Necesitaba contagiarme de su extraña alegría, de su sosiego.


….
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria sistémica que tiene un pico de incidencia durante la edad reproductiva, lo que supone un verdadero reto a la hora de tratarla, ya que no tenemos suficientes datos con evidencia científica sobre el efecto que algunos fármacos de los que usamos, pueden tener en el feto. Esto es debido a que, por razones éticas, no hay ensayos clínicos realizados en embarazadas.

Es una enfermedad con un fuerte componente hereditario. Un 30% de los pacientes tiene al menos un familiar de primer grado con psoriasis, y cuando ambos padres y un hermano tienen psoriasis, la probabilidad de que el recién nacido la desarrolle es del 50%. Si sólo uno de los padres tiene psoriasis, es de un 14%.

Durante el embarazo tienen lugar muchos cambios fisiológicos que afectan a la psoriasis, y que son debidos a las variaciones en los niveles hormonales. La psoriasis suele mejorar durante el embarazo, y recaer en el postparto.

La psoriasis aparece en algunos estudios como un factor de riesgo para tener complicaciones en el embarazo, debido sobre todo, a su asociación con los otros factores que pueden dar lugar al sindrome metabólico (obesidad, hipertensión, dislipemia, diabetes…) Para evitar rebrotes y problemas durante el embarazo, hay que controlarlos.

Es importante evitar el exceso de peso antes del embarazo, para disminuir el riesgo de alteraciones congénitas, diabetes gestacional, partos pretermino, etc. Además, las pacientes con psoriasis, tienen más tendencia a la depresión y esta puede verse agravada durante el embarazo.

En cuanto a los tratamientos de pacientes embarazadas con psoriasis, tenemos que considerar los beneficios de fármaco que vamos a usar y los riesgos que puede tener para la madre y el feto.

En la psoriasis localizada, los corticosteroides tópicos son el tratamiento de elección. Otros productos de uso tópico, como los derivados del alquitrán o el tazaroteno tópico, se deben evitar durante el embarazo debido al riesgo de teratogenicidad, es decir, malformaciones fetales.

Para la psoriasis moderada a severa, preferimos la fototerapia con ultravioleta B.

Y, a pesar de que existen pocos datos aún sobre su seguridad en el embarazo, cuando son necesarios medicamentos por vía sistémica, los elegidos son la ciclosporina o los conocidos como fármacos biológicos.

En resumen, La FDA asigna diferentes categorias a los medicamentos en función del riesgo durante el embarazo. Estas van de A a la D de mayor a menor seguridad según los estudios realizados, y X serían los fármacos prohibidos por producir malformaciones fetales.

Primera elección: cremas hidratantes y corticoides de potencia baja/moderada (categoría C)

Segunda linea: Fototerapia con ultravioleta de banda estrecha o ultravioleta de banda ancha B.

Tercera linea: Inhibidores del factor de necrosis tumoral (biológicos) (categoría B), ciclosporina (categoría C) y corticosteroides sistémicos (categoría C).


Son categoría X y por tanto prohibidos: metotrexato y retinoides tópicos como el tazaroteno o sistémicos como acitretina.

sábado, 5 de noviembre de 2011

LOS CAMBIOS DE UN EMBARAZO

Al final del verano empezó a prepararse para recibirlo, concentrando todos sus esfuerzos en ello, sin profesor… sin ayuda.

Compró libros… introducciones, teorías, prácticas… hasta cocinó los platos que proponían. Leía en el autobús, en la cama, en el sofá. Memorizaba muchos datos; peso, horarios, vacunaciones, primeros pasos… Aprovechó todo su tiempo libre para no pensar en otra cosa.

De niños sólo existe el futuro. Para ella el futuro había pasado a ser presente y se sentía mayor… No era tal y como lo había imaginado porque, ahora lo sabía… los sueños nunca se cumplen.

Siempre vestía ropas elegantes y de buen gusto, era alegre, amable y modesta, aunque un poco impaciente. Su manera de hablar era tan dulce y calmada que hacía sentirse incomoda a algunas personas. Pero en ocasiones, las tensiones acumuladas la hacían estallar como un volcán, sin previo aviso.

Durante las tardes de aquel largo y tedioso verano se sentaba a disfrutar de la brisa que entraba por la ventana, contemplaba el cielo con los últimos restos de azul y glotoneaba en silencio…

Sus puntos flacos eran la impaciencia, los libros y la comida, y nunca hubiera imaginado que pudieran amplificarse tanto al final del embarazo… Se propuso hacerlo todo con minuciosidad, para salir del caos en que se había convertido su vida…

Cuando estaba a punto de estallar de nervios, respiraba hondo y se relajaba… mirándose al espejo… de frente, de lado…

Miraba la línea marrón que le recorría la abultada barriga de arriba abajo, como trazada con una regla. Miraba las areolas de color mas obscuro. Hasta la piel de los genitales había tomado un tono bronceado.

El embarazo esa “situación metabólica especial…” y tan especial…


Otro día observaba con preocupación las manchas irregulares de la frente y las mejillas, había leído que se llamaban melasma y que eran por activación en la formación de melanina por la progesterona y otras hormonas. Sabía que podría tratárselas después con cremas despigmentantes, pero no durante el embarazo, ahora sólo se protegía del sol.


Alguien le había dicho en una ocasión, que las estrías “marcan el camino”… Pero ¿hacía dónde? No quería tener la barriga como un acordeón. Su madre tenía muchas, ¿las heredaría ella? Este era su segundo hijo y en el anterior embarazo, no le habían aparecido.

Había leído que no dependían de la ganancia de peso, sino más bien de una predisposición individual y que podía variar en cada embarazo… “una mujer puede presentar estrías en algunos embarazos y en otros no, con independencia del peso que gane…” “hay mayor número de receptores para andrógenos, estrógenos y corticoides en las estrías, debido posiblemente a la distensión…”

Le alarmó leer que no existe ningún tratamiento, demostrado con estudios serios, que pueda prevenir o mejorar el aspecto de las estrías…

“¿Por qué me gusta tanto leer?” “Es extraño, pensaba…” “Amo los libros. Todos, los leídos y por leer están grabados en mi memoria. Cuando leo uno todo regresa a la normalidad, al punto de partida."

Luego, otro día, delante del espejo… Es cierto que aún era joven, pero no tanto como para tener la cara llena de granos. Pensando que era muy raro, leyó y consultó sobre el tema…

“Es frecuente la aparición de acne en el embarazo o que empeore el ya existente. Puede ser por suspender los tratamientos previos que no pueden usarse en la gestación como anticonceptivos, tetraciclinas, retinoides… y también por cambios hormonales. La progesterona por ejemplo, tiene efecto androgénico…”

Estaba distraída leyendo sobre esto y levantó la cabeza sorprendida al oír su voz. “No debes atormentarte tanto. Si te sientes mal, habla de ello. Pero compórtate como si nada ocurriera, no te lamentes, es malgastar energías…”

Se lo dijo deprisa y sin mirarla… Fue la última vez que él le mostró su compasión de aquella forma.. Luego volvió a ser la persona fría e indiferente de los últimos meses.