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sábado, 23 de enero de 2016

TOMATES

Las mismas palabras que empleadas en otro momento resultan groseras, pueden ser caricias si las murmuramos al oído… y es que, el mejor afrodisíaco son las palabras.

También en la comida. Comentar los platos, sus sabores y perfumes es un acto sensual para el que disponemos de un amplio vocabulario.

Hasta los sonidos de la cocina son excitantes… El chispear del aceite esperando el tomate; el ritmo del cuchillo picando verduras; el borboteo del caldo hirviendo; las nueces al partirlas; la canción repetitiva y adormecedora del mortero; las notas líquidas del vino… y al final, el murmullo de la conversación y los suspiros de satisfacción.

Llego a pensar entonces que el punto G está en las orejas.

Hablando de comida… ¿Qué ha pasado con las sencillas ensaladas de antes? ¿Dónde están los tomates de color rojo exuberante?

Lo hemos derrotado a base de combinaciones basura o puede que estén escondidos en la nouvelle cuisine; entre trozos de mango, fideos, y daditos de quesos olorosos… o bajo salsas contundentes.

Las ensaladas de antes eran una composición formada por hojas frescas de lechuga y un limpio aliño de aceite y vinagre sobre el que se dejaban ver enormes trozos de tomate. El acompañamiento perfecto para cualquier plato.

Los tomates tienen más licopeno (un antioxidante) que la gran mayoría de los alimentos, esto los hace útiles para prevenir los daños causados por el sol en la piel. Hay estudios que demuestran que tomar 20 gramos de un concentrado de tomate reduce el riesgo de quemaduras solares hasta en un 33%.

Así que añadir tomates al menú diario, como ya hacemos con la dieta mediterránea, nos ayuda a contrarrestar los efectos del sol, es decir… previene la formación de arrugas, manchas, reduce la inflamación y disminuye el riesgo de cáncer de piel.

Aunque es importante saber que los licopenos se absorben mejor cuando el tomate está cocinado. Los licopenos que hay en los concentrados de tomate (salsas y pasta) tienen mayor biodisponibilidad, cuatro veces más, que cuando el tomate es crudo.


Y como los licopenos además son liposolubles, es decir, se absorben mejor junto con alguna grasa; los tomates hay que tomarlos cocinados y con un buen chorrito de aceite de oliva, para así conseguir la mayor cantidad de licopenos posible. También puedes disfrutar de ellos con un poco de aguacate.

Los tomates fritos y mejor rojos...


sábado, 9 de enero de 2016

COMER PARA PROTEGER TU PIEL: ANTIOXIDANTES

La mesa de la cocina es el lugar donde más me gusta estar. Me da igual de quién sea, ni cómo sea… disfruto en cualquier sitio donde se prepare comida. Me gustan las cocinas grandes y muy usadas, con ventanas amplias y azulejos brillantes. Me gusta ver los trozos de verduras esparcidos por la encimera y las ollas plateadas hirviendo como chimeneas…

Cuando estoy agotada o desconcentrada, suelo irme hacia la nevera y apoyarme en su puerta fría… imaginando qué puedo preparar con lo que contiene. El ronroneo que emite me relaja.

Sólo estamos la cocina y yo.

Allí me invade la rara habilidad de ver el mundo como algo nuevo. Experimento la vida directamente, sin filtro alguno. Sin haber pasado por el tamiz de los prejuicios, las expectativas o las creencias. La veo con otros ojos. En ocasiones hasta lo plasmo en forma de palabras o recetas para poder releerlas y saborearlas.

La vida está llena de cosas desconocidas, llena de maravillas y misterios.

En mi profesión he aprendido que limitarnos simplemente “informar” a la gente sobre salud, no es suficiente para motivarlos a llevar una vida saludable y prevenir enfermedades. Si así fuese, a estas alturas, nadie fumaría.

He aprendido que es más motivador dejarles compartir sus propias historias, sin el miedo a ser juzgados, criticados o abandonados.

Cuando trabajamos a este nivel, es más probable que la gente esté dispuesta a hacer cambios en su estilo de vida. A ser menos autodestructivos.

……..

Sabemos que regular los niveles de azúcar en sangre es importante a la hora de controlar brotes de acné, eczemas, y otros problemas de la piel, pero no es la única forma de ayudar a nuestro cuerpo a través de la alimentación.

Hay alimentos que aportan protección frente a procesos inflamatorios o incluso radiaciones UV y otros que provocan daños.

Los radicales libres son esas moléculas que hay en la contaminación, en toxinas o en el tabaco, etc… capaces de iniciar una cadena de reacciones que dañan el ADN de las células provocando entre otras cosas mutaciones. Los antioxidantes están ahí para neutralizarlos.

Los antioxidantes existen de forma natural en nuestro organismo, y están de moda (ya escribí sobre el tema aquí). Ahora todos los productos que compramos, sea en forma de cremas o alimentos, vienen con el letrero de: “ricos en antioxidantes”. Todos estos productos intentan vendernos el poder antienvejecimiento de estas moléculas milagro. Pero, cuidado, no todos los antioxidantes son tan buenos como dicen en los envases.

Como hemos visto, nuestro cuerpo ya produce sus propios antioxidantes (incluyendo vitaminas C y E). La epidermis (la capa más externa de la piel) tiene cinco veces más antioxidantes propios que la capa siguiente, la dermis. Aunque cuando estamos sobreexpuestos a los radicales libres, pueden no ser suficientes.

Un primer paso es aplicar antioxidantes tópicos que pueden ir en cremas hidratantes o en protectores solares. Aunque puede que no penetren lo suficiente en la piel y no lleguen a la dermis, que es dónde está el colágeno, y no evitan que se rompa, por lo que la piel pierde elasticidad, consistencia…

Es importante proteger la piel desde dentro también.

Un antioxidante es cualquier producto químico capaz de neutralizar a un radical libre, transformándolo… de una molécula inestable, capaz de dañar las células a otra estable e inocua. Si sólo comes alimentos con mínimas cantidades de antioxidantes (como lácteos, carne o alimentos procesados) tu cuerpo no podrá neutralizarlos a todos.

Los principales antioxidantes son:

Licopenos: en frutas y vegetales, como tomates, sandía, uvas… es el más potente antioxidante, es efectivo bloqueando el daño de las radiaciones UV sobre la piel, por lo que se considera un arma en la prevención del foto-envejecimiento y del cáncer de piel.

Beta-carotenos: en los vegetales que son de color naranja y verduras de hoja verde… zanahorias, boniatos, , espinacas, etc.

Flavonoides: están más concentrados en las cebollas, bayas, te (verde, negro o blanco) y en el chocolate negro.

Vitamina C: en naranjas, papaya, kiwi, fresas, coles de Bruselas, brocoli…

Vitamina E: en las nueces, huevos, vegetales de hoja verde, aguacates y cereales integrales.

.....
Os dejo un video interesante sobre nuevos hábitos alimenticios


viernes, 23 de octubre de 2015

RADICALES LIBRES

Todos nos consideramos buenas personas y necesitamos cultivar esa bondad en lugar de nuestros aspectos negativos. Es fácil ser bueno y amable cuando uno vive una vida relajada y sin problemas. En ese momento, ser amable no tiene tanto mérito.

Pero en ocasiones surgen situaciones malas y turbias que acaban con esa tranquilidad que uno lleva en su interior. Y nos sacan de esa bondad, tal vez superficial, en la que estábamos viviendo.

Cuando me encuentro en una de esas situaciones o frente a una de esas personas, sólo hago lo que puedo hacer, intentar dar la vuelta a la situación. No quiero acabar cayendo en un camino ya marcado que sólo lleva al fracaso.

Soy una persona muy curiosa, en todos los sentidos de la palabra, me gusta relacionarme con la gente y no soy de las que se conforman con hacer todos los días las mismas cosas, de la misma manera y a la misma hora, sobre todo si veo que no me llevan a dónde quiero ir. Necesito estímulos, me gustan las novedades.

Supongo que sólo la ceguera puede llevar a una persona como yo a pensar que puede quedarse atada a la rutina.

Siempre, ya desde niña, he sido testaruda y constante en lo que me proponía. Cuando decido que quiero hacer o mejorar algo, lo estudio, practico y practico, intentando no dispersarme…

Ayer conocí a una periodista, Sonia Fornieles, redactora jefe de la sección Buena Vida de El Pais, me llamó para preguntarme sobre cuidados básicos de la piel para un artículo que estaba escribiendo. Hablando con ella resultó que es de Almería, como yo, y que compartimos recuerdos y conocidos comunes. Así la conversación con ella, sus ganas de saber, me arrancaron de la rutina en la que estaba instalándome a media mañana, poniendo mi mente de nuevo en estado de atención.

Entre otras cosas, le hablé de los famosos radicales libres, que son como esas situaciones o personas que llegan en “estado excitado”, cuando más tranquila estás, absorviendo tu energía y sacando lo malo que hay dentro de ti.

Seguro que habéis oído o leído sobre ellos.

Sin ponerme muy técnica, los radicales libres son átomos o moléculas con un electrón “no apareado” o “sin pareja” en su capa más externa. Esto los hace altamente inestables y tienden a establecer reacciones químicas espontáneas con la intención de “robar” ese electrón que les falta a una molécula vecina. Pero claro, si les roban ese electrón, la molécula vecina se queda “inestable”.

Cuando un radical libre roba un electrón, por ejemplo del colágeno de la dermis  o del ADN celular, estas células ya no funcionan bien, lo que puede tener serías consecuencias. Por ejemplo, se cree que algunas formas de cáncer se deben a reacciones químicas entre los radicales libres y el ADN que hay en el núcleo de las células.

En cuanto al envejecimiento, el daño prolongado de los radicales libres se considera una causa de muchas enfermedades que aparecen con la edad, como artritis, Alzheimer, arterioesclerosis, etc.

En la piel provocan ruptura de las fibras de colágeno y elastina dando lugar a arrugas, flacidez y alteraciones en el color y textura.

Los radicales libres están en todas partes, son productos naturales que se producen dentro de nuestro cuerpo durante los procesos metabólicos que tienen lugar en él. El metabolismo es una red de reacciones químicas necesaria para mantenernos vivos.

Los radicales libres proceden también del exterior: polución, toxinas, pesticidas, tabaco… También se producen tras la exposición de nuestra piel a las radiaciones ultravioletas.

Nuestro cuerpo tiene capacidad para neutralizar el daño ocasionado por estos radicales, pero si nos exponemos en exceso a ellos se verá sobrepasado y dejará de hacerlo. El resultado es el daño de las células, y visto desde fuera, una piel de aspecto envejecido y cansado.

……

Tras leer y meditar sobre los radicales libres, es imposible que no afloren interpretaciones personales, aversiones, impresiones, ideas negativas, pero siempre trato de contenerlas para poder profundizar. Observar la situación desde lejos, en profundidad, hasta llegar a sus entrañas.

Alcanzado este punto, el aire a mi alrededor se torna en una brisa calmada, todo se vuelve transparente y me invade cierta inquietud, dudas sobre mi capacidad para resolver esa situación tan difícil.

Pero por asombroso que parezca, las ideas siempre acuden a mi mente.

Siento que no estoy sola, que alguien, en alguna parte, está experimentando lo mismo que yo. No se si eso es bueno o malo. Sólo observo. Sólo siento.


…Siento que nadie ocupa un espacio demasiado grande en el mundo.


martes, 1 de mayo de 2012

QUÉ FRUTAS Y VEGETALES SON BUENOS PARA TU PIEL


“Esta noche,
como muchas sin amante,
voy a hacer pan
hundiendo mis nudillos
en la masa suave.”
Patricia Donegan

Recuerdo que el cielo era azul, azul. La silueta de los tejados se dibujaba nítidamente y soplaba una brisa ligera y agradable. Había despertado temprano, estaba muerta de hambre. A pesar de no ser caprichosa con la comida, casi no había cenado porque la especialidad del restaurante donde fuimos eran verduras de olores fuertes. Era joven, estaba en una ciudad lejana, y pensaba que sería maravilloso vivir así, viajando… Sola bajo las estrellas, en un lugar desconocido, descubriendo sabores, olores, sensaciones… Pero mi estomago no estaba preparado.

A veces es mejor no preguntar lo que uno esta comiendo, salvo que tengas alergia a algún alimento, es preferible adentrarse en el placer de los sentidos.

La primera vez que vi comer caracoles, era una niña. Era curioso ver extraer esos gusanos babosos con un palito y la cara que ponían al masticarlos… La golosina preferida de un conocido eran las galletas de chocolate con chorizo picante… En algunas partes de America las hormigas fritas las comen los niños como aquí las pipas. Ya lo dice el refrán: “Sobre gustos…”

A mi edad, he comprendido que prefiero los alimentos en su estado natural, no se trata de pastar como los conejos, la comida también debe entrar por los ojos, pero la frescura de los ingredientes naturales debería ser suficiente atractivo.

Cocinar y comer pueden convertirse en una pasión peligrosa, la presentación de la mesa, el sabor de la comida, la abundancia, la calidad…

Me gusta manipular la comida, comer con las manos. Las mejores comidas que recuerdo son las que he tomado a mordiscos, como una rodaja de sandía en verano. Cocinar metiendo la mano en una suave masa, sentir la delicadeza de la harina, el cosquilleo del azúcar. O la resistencia de una verdura al hundirle el cuchillo…

La comida, igual que la atracción física, entra por la vista, pero hay gente capaz de echarse cualquier cosa a la boca en busca de la longevidad, la belleza o el placer… Una aleta de tiburón, caracoles, ancas de rana… La naturaleza esta llena de hierbas afrodisíacas, hongos alucinógenos, resinas que cicatrizan…

……..
Hoy os cuento algunas de las cosas que he aprendido y que me parecen interesantes.

De acuerdo con numerosos estudios recientes que comparan las propiedades antioxidantes de diferentes alimentos, las mejores frutas son (por este orden): Fresas, ciruela, naranja, uva roja, kiwi, pomelo, uva blanca, plátano, manzana, tomate, pera, melón dulce… En cuanto a las verduras: Alcachofas, Repollo, remolacha, brócoli, achicoria roja, chile rojo…

También hay que tener en cuenta las propiedades antiinflamatorias de frutas y verduras (repollos, brócoli, coles y coliflor) y los que son ricos en carotenos/antioxidantes (tomates, zanahorias, calabazas, albaricoques, remolachas y cualquiera que sea rica en colores).

Así el puesto de frutas y verduras del mercado, se convierte en nuestra mejor tienda de cosméticos (hay estudios que afirman que lo que comemos nos beneficia más que cualquier crema y que aumentan las propiedades antioxidantes si se usan conjuntamente).

Tenéis que buscar frutas y verduras de colores vivos y brillantes, con poco contenido en agua, como fresas, kiwis, brócoli, y patatas dulces (aquí las conocemos como boniatos) Alimentos densos y muy pigmentados; son los más ricos en antioxidantes.

El sabor, los nutrientes y porqué no decirlo su “poder como fuente de vida”, depende de su frescura. Ninguna abuela mediterránea usaría un calabacín mustio o un tomate arrugado. Lo ideal sería arrancarlos de la tierra y llevarlos directamente a la cocina, pero para la mayoría de nosotros cultivar nuestro propio huerto resulta un lujo inalcanzable. Así que toca comprar en el mercado, no caer en la tentación de los enlatados y disfrutar de la experiencia.


domingo, 3 de octubre de 2010

SOMOS LO QUE COMEMOS

Hace unos meses, leí un articulo sobre lo malas que son las grasas trans, los carbohidratos de alto índice glucemico y sobre los productos de glicación avanzada que se producen al cocinar grasas y carnes a altas temperaturas. Esa misma noche les preparé a mis hijos unas croquetas con patatas fritas con unos remordimientos… ¡que mala madre!

Las frases “eres lo que comes” y “lo importante esta en el interior” suelen desdeñarse como meros clichés; quizás haya más verdad de lo que parece. La nueva filosofía del cuidado en la piel y en medicina en general, es “crear belleza/salud desde el interior”

Cuando comemos algunos alimentos y rechazamos otros, reducimos el estrés físico y emocional. La clave en la Medicina Antiaging es actuar sobre los mecanismos del envejecimiento.

El material genético del ser humano, tiene su límite en 120-125 años. En esto influyen la herencia recibida y las interacciones con el medio ambiente por procesos metabólicos. Pero se trata no sólo de vivir más, sino también mejor.

Existen numerosas teorías sobre las causas y los procesos del envejecimiento, las más destacadas son:
            -Producción de radicales libres: moléculas muy inestables con gran poder reactivo.
            -Inflamación crónica: con esto no me refiero a la que tiene lugar cuando nos damos un golpe, sino a la que se produce a nivel celular.
            -Los productos de glicación avanzada o glicosilación no enzimática.
            -Otra es la teoría de “homeostasis adaptativa”: estar sometidos a exposiciones prolongadas a niveles elevados de cortisol, (por ejemplo en el estrés crónico), puede dar lugar a úlceras, cefaleas, Inmunosupresión, hiperglucemia, etc.

Los radicales libres, son moléculas que se originan durante el metabolismo normal, tienen capacidad de unirse a otras, por ejemplo al ADN y dañarlo. Esta demostrado que las especies animales más longevas poseen mayor protección frente a estos y que a mayor edad, vamos teniendo menos capacidad para defendernos de ellos.
El organismo se defiende frente a los radicales libres mediante antioxidantes (enzimáticos y no enzimáticos) como son las vitaminas, minerales, enzimas; y reparando las mutaciones en el ADN (apoptosis o muerte celular programada).

Las situaciones que dan lugar a la formación de radicales libres, son entre otras:
            -Dietas hipercalóricas.
            -Ejercicio físico extenuante.
            -Contaminación ambiental.
            -Radiaciones ultravioletas (UVA, UVB, etc.). Es uno de los máximos responsables del fotoenvejecimiento.
            -Tabaco.
Se ha visto que la administración a animales de laboratorio de antioxidantes, enlentece los procesos de envejecimiento.

Glicación o glicosilación no enzimática es la unión de proteínas (colágeno, hemoglobina, albúmina) con azúcares reductores, sin mediación de una enzima.
Originalmente el proceso de glicación, se uso en la industria alimentaria para mejorar el aspecto y el sabor de los alimentos.
El proceso de glicación tiene dos etapas, una rápida y reversible y la otra lenta e irreversible, es en esta última donde se producen los productos de glicación avanzada. Estos productos, originan radicales libres, aceleran la oxidación del colesterol (aumentando el riesgo de arterioesclerosis) y producen inflamación celular. Pueden venir también desde el exterior, ya sea ingeridos directamente o a través del humo del tabaco. Dañan la piel, los pulmones, los riñones, los músculos, los vasos.

Otra causa de envejecimiento es la Inflamación crónica derivada del consumo excesivo o desequilibrado de ciertos alimentos (hidratos de carbono y azúcares simples y las grasas trans).
Se puede evitar mediante cosas tan simples como rechazar ciertos alimentos y adoptar una dieta antiinflamatoria. Existe una gran diferencia entre la alimentación industrializada actual y la ancestral: el hombre del Paleolitico consumía casi el doble de ácidos grasos poliinsaturados que hoy día.
Alimentos proinflamatorios.
            -Ricos en acido araquidónico: yema de huevo, carnes rojas, lácteos
            -Precursores del acido araquidónico: grasas omega 6 e hidratos de carbono de alto índice glucemico.
El ejercicio físico (siempre que no sea extenuante) puede ser antiinflamatorio (aumenta IL-6 y disminuye PCR). Dormir suficiente también.

La dieta alta en nutrientes pero baja en calorías es el método más fiable y mejor estudiado para una vida mas larga y sana, estas personas, tienen menores niveles de glucemia (menor Glicación) y menor producción de radicales libres (menor daño cromosómico). Los anoréxicos mal nutridos, no son un ejemplo de esto.

DIETA “ANTIAGING”
Consumir: frutas, vegetales, pescados y carnes magras.
Evitar: azúcar, alcohol, tabaco, harinas y almidones. (comidas procesadas)

Lípidos: restringir solo los trans (Ej. margarina, pastelería, bollerías) y tomar no saturadas y ácidos grasos omega 3. Los trans tienen un papel en el desarrollo de arterioesclerosis y algunos cánceres.

Carbohidratos: tomar los de bajo índice glucémico (los de frutas y verduras)
Necesitamos tomar proteínas de alta calidad, con todos los aminoácidos esenciales, para que las células puedan repararse. (carnes magras de alta calidad)

El uso de aceites o grasas durante la cocción, al alcanzar temperaturas elevadas, hace que aparezcan más productos de glicación avanzada. Por ejemplo freír la carne. Al freír también se produce un aumento de ácidos grasos trans


Comer no es solo quitarse el hambre, cuando lo hacemos, se ponen en marcha reacciones químicas que nos llevan al equilibrio y la salud o a todo lo contrario.
Una alimentación adecuada y el ejercicio físico forman parte de nuestro plan para vivir más y mejor.