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martes, 6 de diciembre de 2016

MICRIOBIOMA… MICROBIOTA… WHAT ELSE?

Casi me atropella cuando salía de aquella tienda.

Gritó "¡Lo siento!" sin tan siquiera mirar en mi dirección. Iba demasiado ocupada manteniendo el hombro derecho elevado para intentar no dejar caer una bolsa rosa acolchada, seguramente llena de pañales.

Su rostro juvenil y preocupado estaba lleno de determinación y demasiada urgencia. Sus siguientes palabras fueron para el niño que arrastraba de la mano. En lugar de seguirla se había parado a mirarme.

"¡Ven aquí!"

Hice un guiño y moví mis dedos hacia el niño, saludándolo. Él en lugar de reírse, retrocedió hacia su madre. Sin embargo, al pasar a mi lado, alargó su cuellecito, intentando mantener los ojos fijos en mí. Pero no había tiempo para carantoñas, se dirigían rapidamente a algún lugar… Su madre extendió la mano y él intentó agarrarla, pero sus piernecitas no iban a la misma velocidad. Tropezó y cayó como hacen los niños pequeños, levantándose inmediatamente de un salto como si tal cosa, con las manos y las rodillas llenas de tierra.

La reprimenda fue sonora. Inmediatamente sacó toallitas y hasta una muda de ropa limpia.

Me intrigaba el motivo de la urgencia a la que estaba siendo sometido a tan temprana edad. Me quedé como una estatua…. pensando, mirando cómo lo dejaba de nuevo pulcro y reluciente… sin moverme.

“¿Puedo ayudarte?” Habría querido decirle. Pero mi boca estaba tan cementada como mi cuerpo.

En cuanto lo cambió, todo se hizo urgente de nuevo y salió disparada, a la carrera, con la bolsa de pañales cruzada en bandolera.

-¡Ma-ma! Ma-ma!

Tendría casi dos años de edad, porque conseguía articular palabras de protesta. Las mejillas enrojecidas, la boca abierta y jadeante… intentaba frenar a su madre arrastrando la punta de los pies.

Pero dondequiera que tuvieran que ir, era importante. Demasiado importante para luchar contra ataques de llanto o piernas gelatinosas.

Al final cedió, lo levantó sin dejar de correr y se lo plantó en la cadera. A continuación, utilizó dos dedos cubiertos de saliva para limpiarle la carita rubicunda dónde aun había restos de suciedad.

Yo seguía allí parada, congelada. Mirándola ahora desde atrás, a un lado el niño y al otro la bolsa… los dos volaban sobre sus caderas como cometas, y a pesar de las prisas evidentes, no dejaba de seguir  intentando limpiarlo…

Podría haber gritado: “¡Eh, joven mamá! A veces no importa un poco de suciedad”. Pero, dicho así, habría sonado fatal.


……
Cada centímetro cuadrado de nuestra piel contiene casi un millón de bacterias.

Hace veinte años nuestro conocimiento de los microorganismos que nos rodean se limitaba sólo a aquellos que podíamos hacer crecer en un medio de cultivo, que no son tantos como pensamos y nuestra relación con ellos se basaba en averiguar cómo erradicarlos en aras de la higiene y de los Postulados de Koch.

A pesar de la persecución a la que los hemos tenido sometidos, la gran mayoría de los microorganismos que viven dentro y sobre nuestro cuerpo, son comensales no patógenos, nos aportan variabilidad genética y realizan funciones que las células humanas no son capaces de llevar a cabo ellas solas.

Ha cambiado el papel de los microorganismos en medicina en general y en dermatología en particular, ya no son meros “espectadores” o incluso patógenos causantes de enfermedades, hemos pasado a considerar a muchos de ellos “colaboradores” en la curación.

Su existencia y su actividad modifican el curso de enfermedades, afectan a nuestra inmunidad, influyen en el metabolismo, modulan la interacción de nuestro cuerpo con los medicamentos… etc

Ahora los vemos desde otro punto de vista. Los vemos como seres que viven en comunidades, tienen su propio habitat . Es allí donde realizan sus funciones, y es allí dónde hay que estudiarlos. Los cultivos tradicionales sólo nos permiten aislar menos del 1% de las bacterias que habitan en la piel. Esto se ha resuelto con el uso de las nuevas tecnologías genómicas que reconocen ARN y ADN específicos de cada microorganismo.

Se conocen muy bien los que forman parte de la flora digestiva, pero los de la piel han comenzado a estudiarse recientemente.

La piel es un órgano complejo sobre el que conviven en perfecta simbiosis comunidades de microbios que se comunican con nosotros a través de complejas señales, lo hacen utilizando nuestro propio sistema inmune innato y adaptativo, y nos ayudan a desarrollarlo.

Cuando este equilibrio se rompe, parecen enfermedades inflamatorias, infecciones, alergias o enfermedades autoinmunes.

Y unos conceptos…..

En 2000, el Nobel Joshua Lederberg sugirió el termino “Microbioma humano” para describir el conjunto del genoma (material genético) de los microorganismos que colonizan todo nuestro cuerpo. Hoy en día se habla de que es “nuestro segundo genoma”.

El microbioma de la piel se considera el conjunto de genes (genoma) de todos los microorganismos presentes en la piel. Metagenoma se refiere a la información genética del microbiota.

Microbiota, hace referencia a cualquier microorganismo presente en cualquier parte del cuerpo (intestino, nariz, mucosa de la boca, pulmones, piel…). De todos los que se conocen, sólo 200 se consideran verdaderos patógenos. El resto se consideran comensales o patógenos facultativos (es decir, ocasionales en función de la situación de cada persona)

Probiotico: es un organismo vivo que cuando se administra en dosis adecuadas aporta efectos beneficiosos al huésped.

Prebioticos: son componentes alimenticios no vivos, que ayudan modulado la microbiota.

Antibiotico: Sustancia producida por varios microorganismos u hongos que destruyen a otros microorganismos.

Se están realizando numerosas investigaciones dirigidas a identificar, cuantificar y evaluar los diferentes microorganismos que viven tanto dentro como fuera de nuestro cuerpo. Desde 2007 existe el Human Microbioma Project.

¿Cómo lo adquirimos?

La piel del recién nacido se coloniza por bacterias desde la madre en el momento del nacimiento y estará formada por unos u otros microorganismos en función de la via de nacimiento. Este es un proceso que necesitamos para adquirir tolerancia inmune a los microorganismos comensales. Así, la composición del microbioma del recién nacido es fundamental para poder desarrollar una respuesta inmune. Y se ha visto que es durante el parto vaginal cuando se realiza esta “educación” del sistema inmune. Hay protocolos actuales que animan a favorecer el contacto con la microbiota vaginal a aquellos niños que nacen por cesárea para que tengan un microbioma cutáneo sano. Este proceso de colonización continúa durante la lactancia a través de la leche materna.

Hay otros microorganimos externos que intentan colonizarnos después. Algunos lo consiguen y se instalan estableciendo buenas relaciones con nuestras células.

Todo este proceso termina hacia el final de la vida adulta, que es cuando se adquiere el equilibrio.

Por eso, cualquier alteración de este sistema durante los primeros años de vida, puede tener consecuencias para la salud.

¿Qué es una microbiota cutánea sana?

La forman dos grupos: 1- Microorganismos residentes que siempre se reestablecen aunque desaparezcan. Se consideran comensales, es decir, no son perjudiciales e incluso pueden tener efectos beneficiosos. 2- Microorganismos transitorios: sólo se quedan días u horas y no son patógenos.

El microbioma de la piel humana sana, permanece estable y está formada principalmente por los generos Corynebacteria, Propionybacteria y Stafilococcus. También se han identificado hongos como Malassezia, artopodos como demodex, e incluso algunos virus cuya función no está clara.

Desde un punto de vista bacteriológico, nuestra piel se considera un medio de cultivo y su composición es derivada de nuestra herencia, la dieta que seguimos, nuestro estilo de vida y la zona en la que vivimos.

Como consecuencia, cada piel es única.

Es como la superficie de un planeta con diferentes ecosistemas: húmedo, graso, seco, etc. Las zonas humedas, son las axilas, y los demás pliegues. Las áreas sebáceas son las sienes, alas nasales (lados de la nariz), pliegues retroauriculares y la espalda. Las partes secas están en la parte superior de los gluteos. Otros microambientes son las glandulas sudoríparas, los folículos pilosos y las diferentes capas de la dermis.

¿Por qué es importante?

Nos protege de agresiones externas, así cuando se pierde el equilibrio entre los diferentes componentes o entre estos y la piel, se altera la función barrera de la piel y pueden agravarse enfermedades como Dermatitis Atópica, Psoriasis, Acne. Incluso microorganismos que normalmente son comensales, como Staphylococo epidermidis puede dar lugar a infecciones oportunistas cuando las defensas del huesped fallan, etc. Otro ejemplo es Propionibacterium Acnes que contribuye a impedir que crezcan patógenos como Stafilococos.

Ejemplos de comensales que previenen infecciones son P. Acnes y S. Epidermidis
Esta tendencia al desequilibrio se conoce como Disbiosis y se ha visto que ocurre más en personas con tendencia a padecer dermatitis seborreica.

P. Acnes, por ejemplo,  libera acidos grasos que retrasan el crecimiento bacteriano.

¿Qué cosas pueden afectarles?

Algunos tratamientos que usamos, pueden afectar al microbioma, alterando las vias locales de respuesta y pueden afectar al proceso de curación de heridas, favorecer sobreinfecciones por patógenos, etc

El lavado frecuente también puede alterar el microbioma, así como cosméticos, productos de higiene, maquillajes, hidratantes, etc.

El mal uso de antibióticos, o las radiaciones ultravioletas influyen también sobre la composición del microbioma.

A nivel de la piel, es importante mantener una composición equilibrada del microbioma en cada nicho para evitar la colonización por bacterias indeseadas productoras de enfermedades.

¿Podemos reponerlos?

Se están investigando los beneficios de tomar pre y probióticos para mejorar la piel. Por ejemplo en la dermatitis atópica es importante para evitar el sobrecrecimiento de Stafilococo Aureus.

Además de los productos via oral, se están desarrollando una nueva generación de cremas, etc que incluyen lisados de bacterias como Vitreoscilla filiformis o Lactobacillus. Se consideran cremas con probióticos y se han diseñado con la intención de tratar enfermedades como la dermatitis atópica o el acne, al intentar restablecer la barrera cutánea, el microbioma cutáneo y controlar la activación de los procesos inflamatorios que desencadenan estas enfermedades.

La microbiota activa e influye sobre el sistema inmune, y ya que varios tipos de celulas inmunes contribuyen al proceso de curación de heridas. La aplicación tópica de lipopolisacáridos bacterianos ayuda al proceso de curación de las heridas.

¿Qué nos espera en el futuro?

Llegar a comprender las estrechas relaciones metabólicas entre los componentes del microbioma y entre estos y nuestra piel. Determinar cuales son desencadenantes de enfermedades y porqué. Qué medidas higiénicas son las correctas. Qué productos. Desarrollar test diagnósticos que nos permitan saber qué pacientes tienen riesgo de ciertas enfermedades y cómo prevenirlas a través de la manipulación de su microbioma.


El estudio genético de las enfermedades humanas incluirá el estudio genético de su microbioma.

......

Y os dejo con este maravilloso tema que ha sonado hoy en mi iPod mental
Encantada de volver a estar aquí....


domingo, 20 de abril de 2014

¿SE PUEDE PREVENIR LA DERMATITIS ATÓPICA?

Hay más cosas que nos asustan que cosas que nos hieran verdaderamente, y sufrimos más en la imaginación que en la realidad. Séneca

Dirijo los ojos al informe y mientras lo leo, escucho su risa y lo miro de nuevo. En ese breve espacio de tiempo ha llegado hasta la pared de enfrente y está dibujando un sol con el lápiz que acabo de darle. Pienso en mi situación; estoy con un niño inquieto de risa contagiosa que con una mano pinta en la pared mientras con la otra se rasca una pierna.

Su madre también sonríe, aunque tiene cara de cansada y espera a que yo le conteste. Me trae unos análisis con distintas pruebas de alergia… Quiere saber qué puede hacer para evitarle los brotes de eczema. Ha leído que la dermatitis atópica que tiene su hijo se podría haber evitado si ella no hubiese comido ciertas cosas durante el embarazo, o si lo hubiese alimentado con su pecho muchos más tiempo, o si…

Algo cálido que sale del fondo de mi pecho, le hace una pregunta: “¿Te sientes culpable?”

“No lo se… es todo tan confuso… Cada día que pasa, las dudas se hacen más y más profundas…”

Es una tarde muy despejada. La luz ilumina vivamente la habitación, pero las nubes se mueven despacio dividiendo el espacio, dejándolo todo a medias… entre la luz y la sombra… Entre dudas y culpas. La mayoría no merecen ni un instante de atención, pero viven en las buhardillas del cerebro…

Quiero ayudarla…


……..
En los últimos años ha aumentado la incidencia de Dermatitis Atópica, una enfermedad que afecta negativamente la calidad de vida de los pacientes. Más del 20% de niños que viven en países desarrollados la padecen y lo único que podemos hacer es tratar los síntomas.

No tenemos un tratamiento curativo.

Numerosos estudios intentan encontrar sus causas para poder prevenirla. Se ha hablado mucho del cambio en los estilos de vida (el paso del campo a la ciudad, la polución…), en la alimentación, en los hábitos higiénicos (lavarse más, usar detergentes…). Se han hecho estudios sobre si es o no bueno que los niños estén en contacto con animales de compañía, o que las madres se alimenten de una u otra forma antes y durante el embarazo… Hasta la fecha, ninguno ha sido del todo concluyente.

La dermatitis atópica es una enfermedad con un gran componente hereditario en la que está alterada la función barrera de la piel, y que favorece el desarrollo de otros problemas alérgicos como asma, rinitis, eczema de contacto, etc… Esto se conoce como “Marcha Atópica”.

Para prevenirla se ha intentado evitar posibles desencadenantes de tipo alérgico, aislando a los niños del contacto con animales, evitando que coman ciertos alimentos... Pero dado que está clara la existencia de un daño en la barrera cutánea y que esas medidas han fracasado, hoy en día la tendencia es a intentar crear tolerancia.

Para empezar, no existen pruebas que apoyen que el mantener la alimentación sólo con leche materna, más allá de los 3 meses disminuya la incidencia de dermatitis atópica. Más bien al contrario. En los últimos estudio publicados, se ha visto que retrasar la introducción de alimentos sólidos se asociaba a un mayor riesgo de padecerla. De hecho, en aquellas culturas donde a los niños se les dan alimentos potencialmente alergénicos desde muy temprano, la dermatitis atópica es menos frecuente.

Un campo esperanzador está en la microflora intestinal (microbiota). Como se vio que los niños con dermatitis atópica tenían reducida su flora intestinal, empezaron a realizarse estudios usando suplementos con lacto y bifidobacterias (probióticos) o con alimentos para esa microflora como fructo y galacto-oligosacáridos (probióticos). Algunos de estos estudios, fueron esperanzadores, pero dada la gran variedad de productos utilizados y ya que los estudios no eran homogéneos, ni en su diseño, ni en sus resultados, en 2012 la WAO (World Allergy Organization) recomendó seguir investigando sobre el tema, antes de decidir si usar prebióticos o probióticos podía prevenir la dermatitis atópica.

Los pacientes con dermatitis atópica están sometidos a un continuo bombardeo de consejos, la mayoría bienintencionados, sobre lo que deben o no deben hacer o comer… dietas excluyentes, suplementos... Muchos nos preguntan si deben tomar o no suplementos, vitaminas, aceite de pescado, de borraja, zinc, selenio…

Recientemente se ha visto que la vitamina D mejora la expresión de péptidos antimicrobianos en la piel, y que tiene efecto inmunomodulador en experimentos con animales, pero ni esta vitamina, ni el consumo de suplementos con aceites de pescado, ni ningún otro suplemento, han demostrado ser eficaces para prevenir el desarrollo de dermatitis atópica.

Un gran número de pacientes con dermatitis atópica presentan sensibilización a los ácaros del polvo. El hacerles inhalar este polvo, experimentalmente, les provoca brotes de eczema, pero esto es debido a que los pacientes con dermatitis atópica presentan mayor número de células proinflamatorias en su piel y responden de forma más exagerada cuando son alérgicos a los ácaros del polvo. Así que no se puede decir que estos sean la causa, ni se ha podido demostrar que al evitar el contacto con ellos, disminuyan los brotes de eczema en los pacientes que padecen dermatitis atópica. Más bien al contrario, los niños expuestos de forma temprana a las endotoxinas de estos ácaros tenían menos riesgo de dermatitis atópica.

Tampoco se puede decir que las el bañarse con aguas más duras empeore o provoque más eczemas.

La alteración de la barrera cutánea es la clave.

La piel seca, craquelada, es lo que precede al brote de dermatitis. Los niños con un déficit congénito de filagrina (un componente de la piel) sufren una mayor perdida transepidérmica de agua que favorece la aparición de la dermatitis atópica.

En estos niños, es importante usar hidratantes desde muy temprano y evitar el uso de jabones agresivos. De hecho, es mejor no usar ningún jabón, salvo en zonas en las que sea necesario, como el área del pañal. Se están intentando desarrollar tratamientos tópicos y vía oral que ayuden a restaurar la función barrera de la piel, ya que una buena barrera cutánea, evitará el desarrollo de alergias respiratorias o alimentarias posteriores.

Por último, sabemos el papel que juega la colonización de la piel por el Stafilococo Aureus en los atópicos, y es algo que hay que tener en cuenta al tratar los brotes, pero no está justificado el uso de antibióticos de manera preventiva.

………

En medicina una de las cosas más importantes es lograr que los pacientes y sus familiares no sientan preocupación por su estado. Rodearlos de tranquilidad y esperanza. La alegría es sanadora. La esperanza es un imán que atrae energía positiva. Para los que necesiten de una explicación bioquímica, esta está en las endorfinas que libera nuestro organismo.

martes, 26 de noviembre de 2013

PSORIASIS EN NIÑOS


Lack of scientific data must be supplemented with experience and education...

Durmió envuelta en una manta. El zumbido de la caldera la acunaba y la protegía de las pesadillas. Junto a aquella máquina barriguda la noche, larga, pasaba y siempre llegaba la mañana…

Tenía el cuerpo entumecido. Salió a pasear. El camino delante de ella era una imagen en expansión.

Un camino que parecía separarse en dos... El de la izquierda era despejado y claro. El de la derecha se ocultaba detrás de los arbustos y la maleza, pero no tenía duda de que estaba allí.

Hizo una pausa para reflexionar sobre qué dirección tomar. Sintió que ese era el momento. El sol acababa de levantarse. Las sombras iban estirando sus metafóricos brazos. Todo estaba tranquilo. ¿Y…? Eligió ser ella misma.

Inspira, espira...

Esperó. Lo primero que escuchó fue el piar de los pájaros y algunas hojas susurrantes. ¿Y después? Entre el silencio, una risa fuerte y jovial que sólo estaba en su cabeza… Todo lo demás simplemente fue pasando despacio.

Inspira, espira.

Tomó un trago de esa atmósfera húmeda, sintió el aire fresco en la cara y reanudó su carrera. Se sentía bien, fuerte y capaz. Como si pudiera hacer cualquier cosa...

Cualquier cosa…

Recordó de nuevo la conversación: “Tengo una hija que no hace más que decir cosas desagradables. Deben de ser tonterías de la edad. Ya no quiere ponerse más cremas, ahora quiere pastillas o inyecciones. Pero… me da miedo… sólo tiene 12 años…”

“No sabes de qué hablas, mamá. Tu no has vivido con esto desde que naciste. No recuerdo ni un solo día de mi vida en que no tuviera alguna placa… en la cabeza o las piernas. Siempre he tenido psoriasis en alguna parte de mi cuerpo. Y ahora son las manos. No puedo ni coger un bolígrafo…”

Vio cómo se miraban con los ojos brillantes.

De nuevo reflexionó sobre qué camino tomar, decidió tomar el camino que otros evitaban. No iba a dejar que lo recorrieran ellas solas…


………..
Aunque la psoriasis es un tema de investigación importante en dermatología, el tratamiento de la psoriasis pediátrica sigue siendo un desafío. Uno de los principales obstáculos es la escasez de datos y la falta de tratamientos aprobados o pautas estandarizadas para la población pediátrica.

Por eso, a veces, tenemos que combinar la mejor evidencia que existe con nuestra experiencia. Los dermatólogos que tratan a niños con psoriasis suelen utilizar tratamientos off-label (fuera de lo indicado), con la posibilidad además de efectos secundarios, por lo que se vuelve aún más importante la relación con la familia del niño.

Debido a que la psoriasis es una enfermedad crónica, sabemos que estos niños a lo largo de su vida necesitarán probablemente tratamientos sistémicos y hay que pensar que los tratamientos que usemos pueden tener un impacto no sólo ahora, sino más adelante. Por eso, hay que realizar tratamientos combinados o rotatorios, con el fin de minimizar la toxicidad y maximizar la eficacia.

Decidir cuándo es grave la psoriasis, supone también un reto, porque no sólo influye el grado de inflamación ola extensión de la superficie afecta, hay que tener en cuenta el impacto psicológico.

Unas pequeñas placas de psoriasis en un lugar visible, es una forma “más grave” que otra más extensa en un lugar que puede taparse con ropa. El tratamiento de la psoriasis en pacientes pediátricos va más allá de los tratamientos médicos, hay que pensar en el impacto emocional y psicológico de la enfermedad.

El tratamiento, lo hacemos en tres fases, la primera de rescate, para controlar la enfermedad. La segunda de transición, cuando las lesiones comienzan a desaparecer. Aquí es cuando empezamos a cambiar el medicamento potencialmente más tóxico por otro menos tóxico o cambiamos la dosis del primero, lo ideal es poner tratamientos en crema, aunque esto no siempre es posible. Por último hacemos un de mantenimiento.

Los niños de cualquier edad pueden ser tratados con algunas terapias sistémicas como por ejemplo Fototerapia, Ciclosporina, Metrotrexate, Etetrinato o los nuevos medicamentos conocidos como Biológicos.

La fototerapia es una buena forma de comenzar el tratamiento sistémico, sobre todo porque no es inmunosupresora. Los retinoides son también una buena opción no inmunosupresora para ciertos tipos de psoriasis en pacientes bien seleccionados. Otros tratamientos sistémicos, como el metotrexato, la ciclosporina o los biológicos sí dirigen su acción al sistema inmunológico, a nivel general o de una forma específica. Lo que nunca usamos son los corticoides vía sistémica, sólo en cremas.


domingo, 27 de octubre de 2013

NACER Y ADAPTARSE


“No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos.” Einstein

Era un mediodía tibio y apacible. Desde fuera llegaban voces de niños que jugaban en la calle. Le pareció extraño estar viviendo esa escena. Acababa de tener su primer hijo. Tumbada en la cama, la tormenta que atronaba su cerebro era tal, que el día antes no hubiera podido ni imaginarla. El sol atravesaba el vaso que alguien había puesto sobre la mesita y el color del té verde frío temblaba reflejándose en el suelo.

Era la primera vez que lo tenía entre sus manos. Manos que le servirían años después para expresarle sus sentimientos: acariciándolo, confortándolo, castigándole… Las buenas manos son siempre un atributo valioso y escaso.

Ese día lo palpó de arriba abajo, comprobando que tenía dos orejas, veinte dedos… que todo estaba en su lugar… A veces es mejor no preguntar…

Sabía que día a día iría contemplando los fascinantes e intrincados cambios que ocurren en la piel de un recién nacido. Cambios que le ayudan a adaptarse a un ambiente seco, tan diferente al cálido y húmedo líquido amniótico.

La piel del recién nacido es como la del adulto en cuanto a tener todos sus componentes, pero estos son aún inmaduros. Por otro lado, las hormonas maternas circulan por su sangre haciendo que aparezcan en su piel signos característicos. En ocasiones hay señales que causan alarma, ya que pueden indicar la existencia de enfermedades congénitas internas.

Ella las fue buscando ese día con ojos expertos y ansiosos…

Miró su cara. Reconoció los diminutos puntitos amarillos alrededor de su nariz… hiperplasia sebácea. Eso le trajo a la cabeza todas las lesiones pustulosas y acneiformes que pueden aparecer en la piel de un recién nacido y que muchos padres primerizos le habían consultado antes a ella.

Para entender lo anormal, primero hay que entender lo normal.

La piel del neonato está adaptándose continuamente a su nuevo ambiente. El exterior es tan seco… Tiene que proporcionarle protección, controlar su temperatura, y realizar lo que conocemos como homeostasis de electrolítos, es decir, el intercambio de sustancias minerales tanto preparto como en el posparto.

La función de barrera de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro está completa y funcionando al nacer.

Los recién nacidos a término nacen con una cubierta de cera protectora denomina vernix caseosa, una película hidrófoba que repele el agua, y que cubre al feto desde el tercer trimestre de gestación. Cumple una variedad de funciones, incluyendo transporte de electrolitos, termorregulación, contiene antioxidantes protectores…

Esta capa de vernix caseosa la producen las glándulas sebáceas de la piel. Curiosamente, la producción de sebo aumenta al nacer y llega a alcanzar los niveles de un adulto dentro de la primera semana de vida. Eso ocurre por estimulo hormonal materno y explica la aparición de la hiperplasia sebácea.

Aunque la piel neonatal a término es similar a la del adulto en muchos aspectos, también tiene diferencias interesantes. Por ejemplo, el espesor de la capa más externa o capa córnea, la pérdida transepidérmica de agua, el pH, o lo que conocemos como factor hidratante natural [NMF] son algunas de las características que continúan desarrollándose y evolucionando en los primeros años de vida.

La capa córnea está totalmente formada en el recién nacido, aunque es más delgada que en los adultos.

El pH de la piel del adulto oscila desde 4,0 a 5,5, dando lugar a la creación de lo que llamamos el manto ácido, que es necesario para la defensa frente a infecciones. La piel del recién nacido es más alcalina que la del adulto y en los siguientes días y semanas, el pH continúa disminuyendo hasta un pH aproximado de 5,1, donde permanece hasta el segundo año de vida, que es cuando por lo general se normaliza y se hace como el del adulto.

Este pH alcalino que tienen en sus primeros meses de vida, aumenta la inflamación, y favorece la colonización por Staphylococcus aureus y Candida albicans. Esto explica entre otras cosas, lo frecuente que es la Dermatitis seborreica a estas edades. Por eso para conservar el manto ácido, es importante evitar usar en el periodo posnatal jabones alcalinos.

Su piel tiene también menor contenido en agua y una mayor facilidad para absorber las cremas que les ponemos.

Las glándulas no están completamente desarrolladas, pensó… Por eso tiene esos quistes de millium en la mejilla, además de la hiperplasia sebácea. Ella sabía que son benignas y que hay que saber diferenciarlas de otros como acropustulosis, foliculitis eosinofílica, eritema tóxico, impétigo, acné neonatal…


….
Luego lo olió, aspiró su aroma… Tenemos un sensor en la entrada de las fosas nasales que no percibe olores, sino intenciones…

lunes, 15 de julio de 2013

DERMATITIS ATÓPICA SEVERA. DIETA


Ángel tiene 4 años, entra a la consulta abriendo la puerta de un empujón como un miura saliendo a la plaza. Hace rato que hemos notado su presencia en la sala de espera, arrastrando sillas de un lado a otro, hablando con todo el mundo.

Detrás de él caminan sus padres. Miran a todos lados buscando posible peligros para llegar antes que él...

Quiere tocarlo todo, mirarlo todo… Es hijo único y por la cara de agotamiento de los padres, le veo pocas posibilidades de tener alguna vez un hermano.

Al quitarle la ropa para explorarlo empieza a rascarse compulsivamente. Tiene el cuerpo con mucha descamación. Muy rojo por algunas zonas, sobre todo los pliegues y lleno de arañazos.

“No pega ojo en toda la noche. Ni nosotros tampoco. Por la mañana tiene el pijama lleno de sangre”
…..

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica. Las personas que la padecen, tienen una piel muy seca y sufren episodios agudos en forma de eczemas muy pruriginosos.

Es bastante frecuente en niños (la padecen un 20% ) y en muchos casos dura hasta la edad adulta. Afortunadamente se resuelve sola tras la pubertad, pero hay casos que son muy graves y que pueden durar hasta la edad adulta.

Las causas son complejas, por un lado está la herencia que favorece la alteración de la barrera cutánea y una respuesta inmune anómala en la piel de los atópicos frente a las infecciones y factores ambientales.

Los niños que la padecen son muchas veces hiperactivos, con mayores niveles de estrés y ansiedad que los niños que no la padecen. Las noches sin dormir por el picor tan intenso que pueden llegar a padecer altera también a los padres y merma la calidad de vida de toda la familia.

Hoy los padres están preocupados por los alimentos que pueden darle.

“Nos han dicho que si evitamos algunos alimentos estará mejor y no hará falta ponerle tantas cremas. ¿Tenemos que dejar de darle algunas comidas? Hemos notado que con algunos alimentos está peor.”

Restringir alimentos a los niños con Dermatitis atópica es un tema muy controvertido sobre el que no existe acuerdo porque muchos de los estudios que relacionan atopia y dieta son contradictorios y poco concluyentes.

Sin embargo, muchos siguen pensando que hay que evitar alimentos como huevos, leche de vaca, cacahuetes, trigo y soja en niños menores de 2 años. De hecho Ángel empeora con los frutos secos y hace unos días en un cumpleaños se había hartado de comerlos.

Por eso los niños que hayan tenido episodios alérgicos al tomar un determinado alimento deberían evitarlo. Tienen mucho riesgo de anafilaxia al volver a dárselo.

Lo que está claro es que hay que evitar dietas muy restrictivas sin supervisión médica, ya que pueden producir malnutrición.

“También me han dicho que es porque no tomó leche materna.” La madre se siente culpable.

Se oye una cosa y lo contrario, lo que está claro es que se considera dudoso que evitar la lactancia materna durante los 3 primeros meses de la vida cuando existen antecedentes familiares de atopia proteja frente al desarrollo de eczema atópico y también lo contrario, es decir, continuar con lactancia materna exclusivamente y retrasar el inicio de la alimentación complementaria, tampoco protege.

Los niños con dermatitis atópica deberían recibir las mismas pautas de lactancia materna que los niños sin ella.

“Y ¿qué es eso de los prebióticos, probióticos y simbióticos?”

Tomar probióticos, es decir micoorganismos vivos como Lactobacillus, en pacientes con dermatitis atópica ya establecida no se ha demostrado que sea beneficioso.

Puede que os suenen porque se ha visto que los simbióticos (productos que contienen probióticos y prebióticos es decir bacterias junto con fructoolisacáridos), disminuyen el riesgo de asma y otros síntomas en los niños atópicos. Pero no mejoran el eczema.

“Entonces ¿Qué se sabe seguro de la dieta?”

Se sabe que deberían evitarse dietas ricas en ácidos grasos poliinsaturados (que pueden aumentar la IgE) y fomentarse las dietas ricas en antioxidantes como la dieta mediterránea.

Los suplementos de ácidos grasos omega 3 y 6 podrían ser beneficiosos para prevenir la dermatitis atópica y enfermedades de base alérgica en general.

También sabemos que hay más atopia en niños obesos, ya que el tejido adiposo no es sólo un almacén o un aislante frente al frío, es también un órgano neuroendocrino que segrega muchas sustancias como IL 6, TNF alfa y leptina que disminuyen la tolerancia inmunológica a diferentes antígenos y favorecen el desarrollo de enfermedades como la dermatitis atópica.

…………
Ángel mientras ha estado dibujándome un precioso cuadro abstracto sobre la blanca e inmaculada mesa de la consulta. Espero que lo firme, nunca se sabe si será el próximo Picasso…

Os dejo con Chilly Gonzales. No se si era atópico, pero me encanta.