-“Doctora, me estoy haciendo mayor, tengo ojeras y arrugas, se me esta cayendo el pelo. No quiero hacerme vieja.”
-“Pues yo si quiero hacerme vieja, lo que no quiero es morirme antes de tiempo.”
Esto se lo digo yo con frecuencia a mis pacientes, sobre todo mujeres, que acuden a la consulta angustiadas porque están rondando los cuarenta y empiezan a mirarse y compararse.
-“Ahora que hemos llegado a comprender el significado de la expresión tener los “colmillos retorcidos”, por el “juicio” que nos llega en forma de muelas que empujan y tuercen los dientes dándonos experiencia, vamos y nos ponemos unos brackets para hablar como patos”.
-“Pero yo me veo fea y mis amigas se conservan muy bien”.
-“Son las encrucijadas de la edad, vivimos en una era donde la exaltación de la imagen y de la figura corporal nos invade. Es importante ser uno mismo, no podemos actuar en función de la opinión de los demás, aunque sean nuestros seres queridos”.
-“Pues yo he venido para ver que cremas me puedo poner, me he gastado mucho dinero en las más caras que hay y no me veo mejor”.
-“La mejor crema antienvejecimiento que existe es un buen protector solar”.
-“¿Sólo eso? ¿Y las nutritivas y las hidratantes? ¿Qué pasa con la del contorno de ojos y el tónico?”.
-“La piel es una barrera natural que nos defiende de las agresiones externas, de igual forma que impide el paso de sustancias nocivas, no deja pasar la mayoría de las cremas. Estas células están tan bien unidas y entrelazadas y son tan insolubles que pocas sustancias pueden penetrarlas. Por ello, uno de los componentes más importantes de un cosmético es el vehÍculo que transporta los principios activos hasta el interior de la piel. Debemos elegir el más adecuado para nuestro tipo de piel y aquellos que no produzcan acné ni alergias de contacto”.
-“¿Y qué principios activos son los mejores? La tele, la radio y las revistas siempre nos están anunciando cosas nuevas”.
-“Los que más se usan son: vitaminas, lípidos, hidratantes, metales, exfoliantes, péptidos, antioxidantes, extractos de plantas, factores de crecimiento, etc. Quizás los más importantes junto a los protectores solares, sean los hidratantes que pueden restaurar la barrera cutánea. Hay que tener cuidado con las vitaminas y los extractos de plantas, ya que con mucha frecuencia producen alergias de contacto”.
-“¿No hay más productos?”.
-“Los más recientes tales como antioxidantes, factores de crecimiento y péptidos previenen y revierten las manifestaciones de envejecimiento tanto extrínseco como intrínseco. Los Retinoides son de los más conocidos, son derivados de la Vitamina A y dentro de estos se han sintetizado muchos con propiedades similares”.
-“Entonces, ¿las cremas no son suficientes?”.
-“En medicina como en todo debemos ir a la causa de aquello que queremos corregir, así una arruga de expresión provocada por un músculo hiperquinético, sólo puede mejorarse relajando ese músculo y una debida a falta de volumen, con un relleno adecuado. La mayoría de técnicas de rejuvenecimiento usadas en dermatología, tales como peelings químicos, laser ablativo y dermoabrasión, suponen un daño controlado de la piel para que el proceso de cicatrización resultante de lugar a una piel nueva que funcione mejor. Esto se usa desde antiguo, ¿por qué crees que Cleopatra se bañaba en leche agria?, pues porque los ácidos que contienen son exfoliantes”.
La importancia del aspecto físico es grande y va en aumento, pero sorprende que la intervención de los médicos hasta hace poco se haya visto limitada al campo de la cirugía, dejando el resto en manos del comercio, donde abunda la publicidad exagerada y los estudios pseudocientíficos. Es una industria con un potencial económico importante, si nos damos una vuelta por cualquier supermercado, centro comercial o farmacia, vemos el enorme espacio dedicado a estos productos.
Como especialista en Dermatología realizo numerosos tratamientos de estética, pero con el paso de los años y al llegar yo también a esa encrucijada, me he dado cuenta de que si no aceptamos los cambios en nuestra imagen, aparece una obsesión estética, algo que nos domina sin fundamento.
Decían los antiguos: “Soma y sema, cuerpo y cárcel, el cuerpo como cárcel del alma”.
Las mujeres de estas generaciones llegamos cada vez mejor a esa edad, pero seguimos sin darnos cuenta, tenemos que envejecer, es lo natural.