Mostrando entradas con la etiqueta Cosmética Botox Estética Toxina Botulínica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cosmética Botox Estética Toxina Botulínica. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de marzo de 2011

YO SI QUIERO HACERME VIEJA

-“Doctora, me estoy haciendo mayor, tengo ojeras y arrugas, se me esta cayendo el pelo. No quiero hacerme vieja.”

-“Pues yo si quiero hacerme vieja, lo que no quiero es morirme antes de tiempo.”

Esto se lo digo yo con frecuencia a mis pacientes, sobre todo mujeres, que acuden a la consulta angustiadas porque están rondando los cuarenta y empiezan a mirarse y compararse.

-“Ahora que hemos llegado a comprender el significado de la expresión tener los “colmillos retorcidos”, por el “juicio” que nos llega en forma de muelas que empujan y tuercen los dientes dándonos experiencia, vamos y nos ponemos unos brackets para hablar como patos”.

-“Pero yo me veo fea y mis amigas se conservan muy bien”.

-“Son las encrucijadas de la edad, vivimos en una era donde la exaltación de la imagen y de la figura corporal nos invade. Es importante ser uno mismo, no podemos actuar en función de la opinión de los demás, aunque sean nuestros seres queridos”.

-“Pues yo he venido para ver que cremas me puedo poner, me he gastado mucho dinero en las más caras que hay y no me veo mejor”.

-“La mejor crema antienvejecimiento que existe es un buen protector solar”.

-“¿Sólo eso? ¿Y las nutritivas y las hidratantes? ¿Qué pasa con la del contorno de ojos y el tónico?”.

-“La piel es una barrera natural que nos defiende de las agresiones externas, de igual forma que impide el paso de sustancias nocivas, no deja pasar la mayoría de las cremas. Estas células están tan bien unidas y entrelazadas y son tan insolubles que pocas sustancias pueden penetrarlas. Por ello, uno de los componentes más importantes de un cosmético es el vehÍculo que transporta los principios activos hasta el interior de la piel. Debemos elegir el más adecuado para nuestro tipo de piel y aquellos que no produzcan acné ni alergias de contacto”.

-“¿Y qué principios activos son los mejores? La tele, la radio y las revistas siempre nos están anunciando cosas nuevas”.

-“Los que más se usan son: vitaminas, lípidos, hidratantes, metales, exfoliantes, péptidos, antioxidantes, extractos de plantas, factores de crecimiento, etc. Quizás los más importantes junto a los protectores solares, sean los hidratantes que pueden restaurar la barrera cutánea. Hay que tener cuidado con las vitaminas y los extractos de plantas, ya que con mucha frecuencia producen alergias de contacto”.

-“¿No hay más productos?”.

-“Los más recientes tales como antioxidantes, factores de crecimiento y péptidos previenen y revierten las manifestaciones de envejecimiento tanto extrínseco como intrínseco. Los Retinoides son de los más conocidos, son derivados de la Vitamina A y dentro de estos se han sintetizado muchos con propiedades similares”.

-“Entonces, ¿las cremas no son suficientes?”.

-“En medicina como en todo debemos ir a la causa de aquello que queremos corregir, así una arruga de expresión provocada por un músculo hiperquinético, sólo puede mejorarse relajando ese músculo y una debida a falta de volumen, con un relleno adecuado. La mayoría de técnicas de rejuvenecimiento usadas en dermatología, tales como peelings químicos, laser ablativo y dermoabrasión, suponen un daño controlado de la piel para que el proceso de cicatrización resultante de lugar a una piel nueva que funcione mejor. Esto se usa desde antiguo, ¿por qué crees que Cleopatra se bañaba en leche agria?, pues porque los ácidos que contienen son exfoliantes”.

La importancia del aspecto físico es grande y va en aumento, pero sorprende que la intervención de los médicos hasta hace poco se haya visto limitada al campo de la cirugía, dejando el resto en manos del comercio, donde abunda la publicidad exagerada y los estudios pseudocientíficos. Es una industria con un potencial económico importante, si nos damos una vuelta por cualquier supermercado, centro comercial o farmacia, vemos el enorme espacio dedicado a estos productos.

Como especialista en Dermatología realizo numerosos tratamientos de estética, pero con el paso de los años y al llegar yo también a esa encrucijada, me he dado cuenta de que si no aceptamos los cambios en nuestra imagen, aparece una obsesión estética, algo que nos domina sin fundamento.

Decían los antiguos: Soma y sema, cuerpo y cárcel, el cuerpo como cárcel del alma”.

Las mujeres de estas generaciones llegamos cada vez mejor a esa edad, pero seguimos sin darnos cuenta, tenemos que envejecer, es lo natural.


jueves, 7 de octubre de 2010

TOXINA BOTULINICA EL YING Y EL YANG

“Wrinkles should, merely indicate where smiles have been” Mark Twain

Ninguna otra técnica ha tenido tanto impacto en la evolución de los procedimientos cosméticos mínimamente invasivos como ha sido el uso de la toxina botulínica. Se ha convertido en un fenómeno a nivel mundial en los últimos 15 años. Es casi imposible encontrar alguna revista, científica o no, sobre estética, donde no se hable sobre sus usos. Este tsunami de interés entre el público y entre los médicos, ha dado lugar al gran progreso en la forma de usarla.

A pesar de la crisis, en EEUU el número de personas que se infiltran Botox sigue aumentando. La inyección de toxina botulínica es la técnica estética no quirúrgica más realizada en el mundo.

Tenemos que conocer entonces, de qué estamos hablando; el botulismo es una intoxicación alimentaria, que comienza con visión borrosa, boca seca, nauseas y que puede llevar a la muerte por una parálisis flácida. Las primeras intoxicaciones se atribuyeron a la ingestión de salchichas, por eso el nombre deriva del Griego botulus (salchicha).
Aunque se conoce desde antiguo, la historia moderna comienza con un picnic en Bélgica en 1895. En este picnic, 34 personas se intoxicaron por comer “raw salted ham”, tres murieron por una parálisis progresiva.
El agente causal fue posteriormente identificado por Van Ermengen y denominado como Clostridium Botulinum.
Es una bacteria anaerobia, formadora de esporas, que en las condiciones adecuadas, germina y produce una toxina.
Se vio que esta toxina, es termolábil (se destruye por el calor), que resiste al alcohol y a algunos enzimas y también se vio que algunos animales como los perros y los pollos, no se afectan por ella.
Lo que se intuyo en aquel momento y que luego se ha ido demostrando es que:
            -El botulismo es una intoxicación, no una infección.
            -La toxina la producía algo que estaba en la comida.
            -La toxina es muy resistente a agentes químicos pero muy sensible al calor.
            -La toxina se produce en alimentos con alto contenido en sal.
            -No todas las especies animales reaccionan igual frente a la toxina.

La toxina actúa específicamente, inhibiendo la liberación de acetilcolina, a nivel de la placa neuromuscular, tanto de musculatura estriada como lisa, y sobre la secreción de las glándulas sudoríparas. Su acción no ocurre inmediatamente, normalmente el máximo efecto aparece, con las dosis usadas en estética, un par de semanas después.
En 1920 comenzaron a aislarse los primeros serotipos de la toxina y fue en 1950 cuando se comenzó a usar en medicina por el Dr. Vernon Brooks. En los años 70 se publicaron los primeros estudios demostrando su propiedades terapéuticas, para el estrabismo en monos y no fue hasta 1977 cuando comenzó a usarse en humanos.
En 1979 la FDA aprobó el uso de Botox (toxina tipo A) para el estrabismo y en 1985 se amplio su uso para el blefaroespasmo, mas adelante se añadieron otras indicaciones como espasmo hemifacial, nistagmo, torticolis, distonías y muchas otras enfermedades relacionadas con alteraciones musculares.
Destaca su uso para tratar la espasticidad de los miembros inferiores en niños, permitiéndoles caminar y en los miembros superiores, dándoles autonomía para lavarse, etc.
Uno de los usos más exitosos fue para el tratamiento de las fisuras anales, al relajar el esfínter.

En 1987 mientras trataba pacientes con blefaroespasmo la Dra. Jean Carruthers (Oftalmóloga) observo que la mayoría de los pacientes mejoraban de sus arrugas glabelares, se lo comento a su marido Alastair Carruthers que era Dermatólogo y ambos comenzaron a realizar estudios sistemáticos estableciendo las dosis para su uso cosmético.
En 2003 se aprobó para las arrugas glabelares (entrecejo).

En cosmética se ha ampliado su uso a muchas otras localizaciones a la vez que han aparecido nuevas indicaciones terapéuticas:
            -Migraña
            -Hiperhidrosis (axilar y palmoplantar)
            -Neuralgia postherpética
            -Cicatrices dolorosas
            -Distrofia simpática refleja
            -Últimamente se esta estudiando su utilidad en las rinitis alérgicas y vasomotoras.
            -Recientemente, se ha publicado en la revista científica Journal of Drugs in Dermatology un estudio sobre el posible uso de botox en los pacientes con depresión.

Existen pues un número cada vez mayor de usos no estéticos de la toxina botulínica, nuevas y diferentes indicaciones aparecen continuamente.

Su uso en estética es cada vez más preciso y personalizado, las dosis se ajustan en función de cada paciente, por lo que ya no se ven como al principio aquellas “caras heladas”.
Al comienzo, se usaba de forma estandarizada “las mismas dosis, los mismos puntos de inyección para todos los casos” y regia el principio de “a mayor dosis mayores resultados”
Hoy en día se usa de una forma totalmente diferente, basada en patrones de movimiento muscular (Cinéticos, Hiperkineticos e Hipertónicos).
Usando la denervación química selectiva con toxina botulínica en la musculatura facial, los médicos han ampliado su armamento para tratar de forma más precisa la causa de las arrugas originadas por el movimiento repetitivo y demasiado intenso de la musculatura hiperdinámica. Se tratan ahora más áreas faciales (no sólo el tercio superior) y se habla de “lifting con toxina botulínica”. Además de la técnica clásica de inyección intramuscular, se usa ahora en forma de microinyecciones más superficiales, en función de la anatomía precisa de la musculatura facial. La toxina botulínica, solo actúa tras ingestión o inyección. No tiene ningún efecto al aplicarla tópicamente. No existen por tanto cremas con “efecto botox”.

La toxina botulínica es uno de los fármacos más seguros que existen tiene muchas menos complicaciones que el uso de láseres, peeling químicos e incluso rellenos, incluido el acido hialurónico. Además si existiera alguna complicación (asimetrías, caída de parpado, hematoma), estas desaparecen espontáneamente.

Más del 50% de los tratamientos con toxina botulínica que se realizan en España son para usos médicos no estéticos, es el fármaco con más aplicaciones médicas y estéticas del mercado. Ha revolucionado el manejo de muchas enfermedades en dermatología, neurología, oftalmología, rehabilitación, urología, digestivo, etc. Tiene además un gran margen de seguridad (las dosis que se utilizan para tratar las arrugas de expresión se podrían aumentar 60 veces sin producir toxicidad).