Cuando entró en la consulta traía las manos enguantadas, unos guantes blancos de algodón; se los quitó con gesto de dolor para enseñármelas. “Me arden las manos, no puedo hacer nada con ellas”. Las tenía rojas, con descamación y grietas en las palmas. “¿Cuántas veces al día te lavas las manos?”. “Lo normal, aunque, desde que nació mi hijo, me las lavo con más frecuencia”.
Abría el grifo, se ponía jabón y frotaba con energía. Después cogía al bebe, le cambiaba el pañal y se lavaba de nuevo. Cuando le daba el biberón se lavaba antes y después. En la cocina cada vez que tenía que tocar un plato o un alimento, se lavaba. Limpiaba y fregaba sin guantes porque: “Yo con guantes no se hacer nada”. En el trabajo repetía esta misma operación continuamente.
Camareras, amas de casa, madres primerizas, me dicen con frecuencia: “Tengo las manos despellejadas de tanto lavármelas”. También he visto niños que tras la campaña en los colegios para prevenir la gripe A, comenzaron con eczemas. No todos tiene TOC, pero en ocasiones, hay que sospecharlo.
El pasado 5 de mayo fue el día mundial del lavado de manos, algo tan simple como lavarse las manos puede evitar muchas enfermedades contagiosas, pero si se hace en exceso y con los productos inadecuados, puede irritar la piel.
El eczema de las manos no se puede considerar una enfermedad en sí, pero es la patología que más frecuentemente afecta a las manos. En muchos casos permanece activo de forma crónica a pesar de evitarse el contacto con alergenos y sustancias irritantes. Puede tener diferentes morfologías, etiologías y severidad, hacer un diagnóstico preciso es difícil, sobre todo por la no existencia de una clasificación sistemática aceptada.
La barrera cutánea alterada juega un papel fundamental en su presentación y esto puede suceder por muchas causas, entre ellas una predisposición genética, el uso prolongado de corticoides tópicos, infecciones, etc. Cuando la barrera cutánea esta alterada, permite el paso de alergenos e irritantes a través de la piel dando lugar a una cadena de reacciones inmunológicas e inflamación.
El impacto del eczema crónico de manos en la calidad de vida del paciente es importante, tiene repercusión en su actividad social, laboral y económica.
En más de un 30% de pacientes el eczema de manos se puede considerar ocupacional, por la exposición a irritantes y humedad en el trabajo. Así los que trabajan en peluquerías, cocinas, limpieza, sanidad, son personal de riesgo. La Atopia es también un factor de riesgo, así como el contacto con alergenos, no siempre fáciles de identificar. Muchos pacientes tienen que cambiar de profesión, con los problemas que eso supone.
Aparte del tratamiento del eczema y las posibles sobreinfecciones es importante la educación para la prevención:
-Lavado con productos no desengrasantes.
-Evitar el contacto con irritantes.
-Ponerse guantes.
-Y lo más importante hidratar. Las cremas emolientes, protegen la barrera cutánea, la mantienen hidratada para evitar el paso de irritantes, reducen el picor y reducen la frecuencia de los brotes de eczema.
Hasta Ratatouille se lavaba las manos antes de empezar a cocinar. ¿Usaba alguna crema emoliente después?
