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domingo, 24 de julio de 2011

EL CLUB DE LOS 27


Dicen que los neuróticos somos personas muy creativas, será por nuestra permanente insatisfacción y el tiempo que dedicamos a buscar la felicidad.

No tengo ninguna foto de mi infancia, las destruí durante una borrachera y me resulta difícil acordarme de cómo era mi padre fisicamente, ya que nos abandonó antes de que su imagen quedara grabada en mi memoria.

Desde muy pronto tuve tendencia a la apatía y la ensoñación, a fugas repentinas y prolongados letargos. Muchas veces llegué tarde a clase por haberme quedado dormida, mis profesores me decían que me faltaba ambición, pero yo sabía que había otras cosas en el mundo, y que solo tenía que reunir las fuerzas necesarias para salir a buscarlas.

Admiro a la gente capaz de decir la palabra justa en el momento exacto, las mías siempre llegaron con retraso. A golpe de impulsos irresistibles, me enfrente a todos y dirigí mi vida por caminos más atractivos y sorprendentemente exitosos.

A pesar de la fama y la admiración que despertaba todo cuanto hacía, mi corazón estaba lleno de tristeza y repulsión. Esa gente no quería saber si mi vida era fácil o complicada, ni cual era mi estado cuando me recogían del suelo de algún bar, ni si mi familia estaba a mi lado. Sólo venían a moralizar sobre mi.

Cuando estaba agotada solía quedarme absorta y buscaba algo que me llevara lejos de tanta tensión y displacer. Entonces veía claramente mi muerte sin sentir miedo, quería morir en un lugar calido junto a alguien que me apreciara de verdad.

Hace unas horas no pude aguantar más la tensión, tomé algo y me sumergí en un sueño tranquilo que acompañaba a una tristeza inmensa sin apenas derramar lágrimas.

Sólo quería dormir bajo las estrellas.

Sólo quería despertar con la luz de la mañana y empezar de nuevo.

Todo lo demás, simplemente, fue pasando despacio…


"Según Frosch(1990), las adicciones se caracterizan por una insaciable y recurrente búsqueda de sustancias (o incluso actividades), que inducen sensaciones y estados de placer, o que eliminan el displacer y la tensión. Esta búsqueda de la sustancia lleva a comportamientos indeseados y a cambios de la personalidad, los cuales pueden ser acompañados por una conducta errática e impulsiva, con un deterioro de las funciones físicas y psicológicas, así como por conducta antisocial y disturbios en la vida social y ocupacional. Se produce un progresiva dependencia de la sustancia que lleva a aumentos de las dosis; la falta de sustancia lleva a reacciones físicas y psíquicas características. Los adictos, como el resto de las personas con problemas de control del impulso, no pueden tolerar la tensión derivada de la ansiedad, frustración, soledad u otra forma de afecto o estado depresivo del yo debido a su falta de capacidad para retrasar la acción en relación al impulso; además comparten la necesidad de estabilidad, de recuperar el estatus del yo, los intentos de enfrentarse a defectos producidos por factores del desarrollo, etc."