“Home has very little to do with the structures built by hand, and more with the hands that hold it together.”
Esta semana he tenido la fortuna de tener de nuevo en mi consulta a una de mis más queridas pacientes, una niña de 9 años con Dermatitis Atópica a la que he visto crecer entre eczemas picores y cremas. Cuando sonríe, se le forman pequeñas arrugas bajo los parpados, dándole aire de sabia prematura.
Es despierta, inquieta, como casi todos los atópicos y siempre aprendo algo nuevo de la forma que tiene de manejar su enfermedad. Esta vez le hice una pregunta de la que esperaba una respuesta concreta y me sorprendió su lucidez. “¿Te acuerdas de ponerte las cremas hidratantes?” “No, pero siempre llevo conmigo mi agenda, he hecho un planning.”
El tratamiento de la Dermatitis Atópica esta en continuo cambio, al amparo de los últimos descubrimientos sobre su fisiopatología.
Los Dermatólogos de hace un siglo recetaban a sus pacientes con DA preparados de alquitrán de carbón, de color negro y olor desagradable con los que tenían que embadurnarse. Estos productos, aparte de ser desagradables y ensuciar la ropa, son cancerígenos.
Durante el siglo XX, se introdujeron los corticoides tópicos y los inhibidores tópicos de la calcineurina (Tacrólimus y Pimecrólimus), un gran avance para los pacientes con DA.
Las opciones de tratamiento más utilizadas hoy se dirigen a la barrera cutánea, la colonización microbiana, la infección y la inflamación.
El tratamiento básico es el uso de un emoliente rico en lipidos, con ceramidas e hidratantes. Los que son menos grasos son preferibles para las lesiones muy inflamadas y exudativas, mientras que las secas deben tratarse con cremas más grasas.
El control de la colonización microbiana pasa por reducir la carga estafilocócica, tengan o no signos clínicos de infección, ya que estas bacterias inducen la formación de anticuerpos IgE específicos, especialmente superantígenos, que pueden agravar los síntomas clínicos. El uso de antisépticos (Gluconato de Clorhexidina, Triclosán) de forma habitual es suficiente y además evita el desarrollo de resistencias.
El prurito de la DA no se controla bien con los antihistamínicos orales, ya que también intervienen otras células distintas a los mastocitos, para ello tenemos que controlar la inflamación. Se utilizan los corticoides como primera elección.
La reducción gradual del corticoide, es una necesidad y debe iniciarse en cuanto desaparece el eritema y el prurito. Así que disminuimos la frecuencia de aplicación y vamos usando otros de menor potencia a la vez que usamos inhibidores de la calcineurina para evitar atrofia cutánea en cara y pliegues.
Recientemente ha aparecido el concepto de TRATAMIENTO PROACTIVO, se refiere al uso de antiinflamatorios a largo plazo junto con emolientes y consiste en usar el corticoide o el inhibidor de la calcineurina sólo dos veces por semana después de haber conseguido controlar el eczema y el prurito, para evitar rebrotes. El fundamento esta en que la piel no lesionada de aspecto normal, no es normal.
Este nuevo manejo mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes reduciendo los brotes.
Ayer mientras disfrutaba con mi familia de una larga tarde de primavera junto al mar, me acordé de todos mis niños atópicos y en especial de ella. Esta época que empieza es muy buena para la mayoría, se relajan, disfrutan y pueden dejar a un lado “su apretada agenda de tratamientos.”
