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sábado, 5 de septiembre de 2015

7 PREGUNTAS SOBRE NUESTRA PIEL TRAS EL VERANO

Os dejo las preguntas que me han remitido desde El País Semanal para un artículo sobre los cuidados de la piel tras las vacaciones de verano.
Espero que todos hayáis descansado haciendo lo que más os gusta y en buena compañía.
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1. ¿De qué forma sufre la piel después de los baños solares, más allá de la quemadura solar? ¿Qué efectos tiene el verano en una piel que ha tomado el sol de forma consciente y responsable, es decir que está bronceada y no ha sufrido quemaduras?

Las radiaciones UV tienen dos tipos de efectos sobre la piel, uno inmediato que es lo que llamamos "quemadura solar" pero que no es una quemadura realmente, sino una inflamación desencadenada principalmente por las radiaciones UVB. Por eso aparecen tras varias horas de exposición al sol.
Por otro lado están los efectos a largo plazo, estos son sobre el sistema inmune (favoreciendo el desarrollo de infecciones y tumores), sobre las fibras elásticas y de colageno (las degradan y hacen que la piel sea menos elástica y con arrugas) y un efecto fundamental sobre el ADN de las células que queda dañado por acumulo de mutaciones y que hace que aumenten los tumores cutáneos.
La piel intenta defenderse formando melanina, lo que da lugar al "bronceado" que no es tan sano, ya que es un reflejo de un exceso de radiaciones. Una piel bronceada, no es una piel sana, es una moda que puede llevarnos a dañar nuestra piel.

2. ¿Hasta qué punto es importante la hidratación post solar? ¿Cuál es la diferencia principal entre una piel que recibe una fórmula afftersun a diario y una que no?

Es importante la hidratación para reponer el agua perdida, usando productos que además calmen la inflamación y contengan antioxidantes para intentar prevenir manchas y la sensación de piel "acartonada".

3. Además de una buena hidratación diaria, ¿qué más podemos hacer para mantener la piel en buen estado durante el mes de septiembre?

Deberíamos seguir con un protocolo que combine por la mañana un antioxidante y un fotoprotector, y por la noche un derivado de la vitamina A y un alfahidroxiacido. El producto depende del tipo de piel.

4. En ocasiones, al volver después de las vacaciones, la piel experimenta reacciones en forma de acné. ¿A qué se debe? ¿Se trata de un efecto rebote? ¿Cómo podemos solucionar este problema?

Muchas enfermedades de la piel sufren rebrotes en los cambios de estación, tanto por el clima como por la coincidencia de periodos de estrés o de nuevos hábitos, el acné es una de ellas. Las personas con la piel acnéica deben seguir tratamiento durante todo el año, los dermatólogos cambiamos los productos en función del tipo de lesiones (inflamatorias o no) de cada persona y dejamos los que pueden ser más irritantes para la época de menos sol. El otoño es buen momento para hacer algún peeling e introducir (si es necesario) antibióticos y/o retinoides.

5. ¿Debemos extremar la limpieza diaria en esta época por una sobreexposición a filtros solares, el sudor, el cloro y el empleo de cosméticos? ¿Debemos incrementar las exfoliaciones? Si la respuesta es afirmativa, ¿por qué?

La limpieza de la piel es un hábito que deberíamos tener en nuestra rutina diaria. No es necesario extremarla, ya que podríamos provocar irritaciones. Las exfoliaciones se deberían hacer también de forma rutinaria, incluso una vez al mes, ya que la piel es un órgano que se regenera cada 28 días. En algunos casos están indicadas las exfoliaciones más agresivas en la consulta (mediante productos químicos o láser) para tratar problemas concretos como manchas, arrugas finas, comedones, e incluso lesiones precancerosas.

6. Manchas solares, ¿como atacarlas? ¿Existe algún cosmético o ingrediente interesante de cara a atenuarlas desde casa? ¿Qué tratamiento dermatológico es el ideal para acabar con ellas?

Las manchas que aparecen en la piel pueden indicar una enfermedad hormonal o metabólica o incluso ser precursoras de cáncer de piel. Por eso no deben tratarse sin que un Médico Especialista en Dermatología las estudie primero mediante dermatoscopia.

Las manchas hormonales, “melasma” o “paño”, se tratan mediante un protocolo que incluye la combinación de láser con una fórmula despigmentante. Las manchas solares o léntigos se eliminan con diferentes tipos de láser, el más usado es el Q- Switched.
Una vez estudiadas y tratadas, recomendamos cremas de mantenimiento que incluyen además del fotoprotector, antioxidantes (vitaminas, etc), retinoides, ácido kójico, etc.

7. Un buen hábito cutáneo para el resto del año.


Ejercicio físico moderado, no fumar, una alimentación sana y variada y una vida relajada.

lunes, 4 de febrero de 2013

EL SOL

Con sólo cinco años, ¿qué le iba a gustar más que jugar en la orilla?
Disfrutaba haciendo un agujero donde intentaba meter toda el agua del mar o un castillo con una gran muralla capaz de detener un tsunami.
Con la pala y las uñas sacaba más y más arena, la espalda al sol. Blanco como la leche y rubio, muy rubio, de ojos acuosos.
“Hola Julio, ¿ves ya el otro lado del mundo?”
“Hola señora, todavía no.”
Muchas veces le habían advertido que no debía hablar con extraños, pero aquella anciana no era una extraña para él.
“¿Te pica la espalda?”,
“Sí, escuece”
“¿sábes por qué?”
“Sí, por el sol. Pero mi amigo José que el año pasado tuvo ampollas en la espalda, dice que fueron unas medusas, que le picaron por bañarse sin camiseta.”
“Te voy a explicar lo que es la luz del sol y los efectos que tiene en nuestro cuerpo”.

El sol es necesario para la vida en la Tierra y es bueno para la salud, nos anima y nos permite sintetizar vitamina D."

“Cuando yo era una niña se llevaba estar blanca y las mujeres se ponían polvos de arroz para estar más pálidas. Después una diseñadora de moda francesa, Coco Chanel se llamaba, puso de moda el moreno y la gente iba a la playa para broncearse. Al mismo tiempo los trajes de baño, se iban haciendo más y más pequeños y la gente cada vez tenía más tiempo de vacaciones para ir a la playa. Pero como en todo, el exceso y la falta de precaución, es lo que hace que el sol pueda ser peligroso”.

“La luz del sol esta compuesta por radiaciones electromagnéticas, cuando seas mayor te lo explicarán en el cole, algunas de estas radiaciones son las que nos permiten ver (luz visible) y hay otras que no vemos pero que actúan sobre nosotros, incluso sin que lo notemos; son las radiaciones A, B, C, rayos X, infrarrojos (que nos calientan) y otras que no llegan desde el espacio porque la atmosfera nos protege de ellas. ¿has oído hablar de la capa de ozono?”
“Si, es lo que esta ahí arriba en el cielo y que ahora tiene un agujero por los sprays que usamos. Mi madre ya no usa laca para no romperla más”
“Ja,ja,ja eso esta bien, hay que cuidarla, para que nos proteja”.

“Cuando esas radiaciones alcanzan la piel, las pequeñas unidades de luz que son los fotones, actúan sobre otros pequeños compuestos de nuestro cuerpo que las captan, a estos los llamamos cromóforos. Estos cromóforos, se transforman y desencadenan una serie de reacciones que pueden ser buenas como sintetizar vitamina D o malas dañando el núcleo de las células y provocando al cabo de los años un cáncer de piel”.

“Por eso nos ponemos morenos, para defendernos del exceso de radiaciones que pueden dañarnos. Imagínate el núcleo de una célula con un sombrero puesto”.
Julio guiña los ojos con sonrisa picara
“Tiene gracia, es que no creo que haya sombreros tan pequeños.”
”No te rías imagínatelo, ese sombrero sería la melanina que producimos para protegernos, y que absorbe las radiaciones para que no lleguen al núcleo que es una parte muy importante de las células, la que contiene toda la información sobre lo que somos”.

“Tú por ejemplo tienes poca melanina, tu fototipo es muy bajito, te quemas fácilmente y rara vez te bronceas, sin embargo aquel niño, mira que moreno esta. El tiene un fototipo más alto y esta algo más protegido que tú”.

“También podemos protegernos con ropa y con sombrillas o cremas, pero estos son solo filtros, imagina ahora un colador por el que dejas pasar un caldo, una parte se queda en el colador y otra parte pasa, así que, no debemos confiarnos, también debajo de la sombrilla podemos quemarnos y a través de algunas ropas y hasta dentro del agua”.

“Tengo hambre, ¿no tienes un bollito de azúcar?”.
“No, yo no puedo tomar dulces”
“Que rollo, con lo buenos que están”

La madre lo vigilaba desde lejos. Era un poco solitario para su gusto, antes había intentado que jugara con un niño de su edad, pero terminaron peleándose. Se acercó para llamarlo y le oyó murmurar.
“¿Con quién hablas Julio?”
“Con esa señora vestida de negro”
La madre miró alrededor sin ver a nadie que se pareciera.
“¿Qué señora?”
“La misma que viene por las noches a contarme cuentos antes de dormir, dice que tengo que ponerme un gorro, una camiseta y crema.”

Con cinco años, tenía una profesora casi en edad de jubilarse, diabética, que siempre hacía un descanso en clase para tomar un poco de queso y unos colines de pan. Yo, empollona y regordeta, no por casualidad, la veía y se me deshacía la boca en saliva. Ella me llamaba a su lado con la excusa de preguntarme y me daba de regalo un colín. Un día con la inocencia y el descaro propio de la infancia, le pregunté: “¿Tú cuando te vas a morir?” y ella me respondió: “Cuando tu seas mayor” “¿Cuándo yo tenga diez años?” le dije pensando en lo mucho que faltaba y en lo grandes que eran los niños de esa edad.

martes, 28 de junio de 2011

Mitos del Bronceado

Estar moreno o morena se ha convertido en un símbolo de salud, belleza y en ocasiones de estatus social; pero broncearse es lo que hace nuestra piel para defenderse de las radiaciones ultravioletas. Muchas personas viven empeñadas en adquirir un tono de piel que no es natural en ellos y recurren a trucos basados en falsas creencias.

Hay dos tipos de bronceado, uno lo producen las radiaciones UVB y otro las UVA.


La cantidad de pigmento que nuestra piel puede producir, viene determinada por el fototipo y esto es algo que no podemos cambiar. Las personas con fototipos I y II, se queman casi siempre y no se broncean apenas; las que tienen fototipos más altos, (III a IV) pueden broncearse gradualmente, pero pueden quemarse. Los fototipos V y VI, son pieles oscuras que rara vez o nunca se queman.

La Melanina es el pigmento que da color a la piel y el cabello; se produce en respuesta a la exposición a radiaciones UV para proteger las células de la piel, en concreto sus núcleos y lo que contienen, el valioso ADN. Existe una melanina preformada en unas células llamadas melanocitos y otra que se forma horas después de la exposición a radiaciones UV.

El bronceado inmediato ocurre por la redistribución del pigmento preexistente y lo inducen ambos tipos de radiaciones. Es máximo a las pocas horas y no te protege del sol, es decir, la costumbre de tomar radiaciones UVA de lámparas para ponerse un poco moreno como medida de protección antes de ir a la playa, no sirve.

Otra forma que tiene la piel de protegerse del sol es haciendo que la capa más superficial o epidermis sea más gruesa, esto si da una ligera protección aunque la piel toma un aspecto deslustrado.

El bronceado retardado ocurre sólo por acción de las radiaciones UVB, nunca por UVA (como lámparas UVA). Comienza a los 2-3 días de la exposición a radiaciones UVB y es máximo a los 10-14 días.

Durante esas dos semanas, se produce nueva melanina porque las radiaciones están dañando el ADN de las células. El bronceado significa que el ADN se ha dañado ya.

Esta melanina que se ha formado a expensas de dañar el ADN, da a la piel una protección que no llega a un IPS (Indice de Protección Solar) de 30.

Comprender qué significa broncearse y cómo sucede a lo largo de la exposición a las radiaciones UV, ayuda a saber porqué a veces nos quemamos inesperadamente.