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domingo, 27 de octubre de 2013

NACER Y ADAPTARSE


“No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos.” Einstein

Era un mediodía tibio y apacible. Desde fuera llegaban voces de niños que jugaban en la calle. Le pareció extraño estar viviendo esa escena. Acababa de tener su primer hijo. Tumbada en la cama, la tormenta que atronaba su cerebro era tal, que el día antes no hubiera podido ni imaginarla. El sol atravesaba el vaso que alguien había puesto sobre la mesita y el color del té verde frío temblaba reflejándose en el suelo.

Era la primera vez que lo tenía entre sus manos. Manos que le servirían años después para expresarle sus sentimientos: acariciándolo, confortándolo, castigándole… Las buenas manos son siempre un atributo valioso y escaso.

Ese día lo palpó de arriba abajo, comprobando que tenía dos orejas, veinte dedos… que todo estaba en su lugar… A veces es mejor no preguntar…

Sabía que día a día iría contemplando los fascinantes e intrincados cambios que ocurren en la piel de un recién nacido. Cambios que le ayudan a adaptarse a un ambiente seco, tan diferente al cálido y húmedo líquido amniótico.

La piel del recién nacido es como la del adulto en cuanto a tener todos sus componentes, pero estos son aún inmaduros. Por otro lado, las hormonas maternas circulan por su sangre haciendo que aparezcan en su piel signos característicos. En ocasiones hay señales que causan alarma, ya que pueden indicar la existencia de enfermedades congénitas internas.

Ella las fue buscando ese día con ojos expertos y ansiosos…

Miró su cara. Reconoció los diminutos puntitos amarillos alrededor de su nariz… hiperplasia sebácea. Eso le trajo a la cabeza todas las lesiones pustulosas y acneiformes que pueden aparecer en la piel de un recién nacido y que muchos padres primerizos le habían consultado antes a ella.

Para entender lo anormal, primero hay que entender lo normal.

La piel del neonato está adaptándose continuamente a su nuevo ambiente. El exterior es tan seco… Tiene que proporcionarle protección, controlar su temperatura, y realizar lo que conocemos como homeostasis de electrolítos, es decir, el intercambio de sustancias minerales tanto preparto como en el posparto.

La función de barrera de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro está completa y funcionando al nacer.

Los recién nacidos a término nacen con una cubierta de cera protectora denomina vernix caseosa, una película hidrófoba que repele el agua, y que cubre al feto desde el tercer trimestre de gestación. Cumple una variedad de funciones, incluyendo transporte de electrolitos, termorregulación, contiene antioxidantes protectores…

Esta capa de vernix caseosa la producen las glándulas sebáceas de la piel. Curiosamente, la producción de sebo aumenta al nacer y llega a alcanzar los niveles de un adulto dentro de la primera semana de vida. Eso ocurre por estimulo hormonal materno y explica la aparición de la hiperplasia sebácea.

Aunque la piel neonatal a término es similar a la del adulto en muchos aspectos, también tiene diferencias interesantes. Por ejemplo, el espesor de la capa más externa o capa córnea, la pérdida transepidérmica de agua, el pH, o lo que conocemos como factor hidratante natural [NMF] son algunas de las características que continúan desarrollándose y evolucionando en los primeros años de vida.

La capa córnea está totalmente formada en el recién nacido, aunque es más delgada que en los adultos.

El pH de la piel del adulto oscila desde 4,0 a 5,5, dando lugar a la creación de lo que llamamos el manto ácido, que es necesario para la defensa frente a infecciones. La piel del recién nacido es más alcalina que la del adulto y en los siguientes días y semanas, el pH continúa disminuyendo hasta un pH aproximado de 5,1, donde permanece hasta el segundo año de vida, que es cuando por lo general se normaliza y se hace como el del adulto.

Este pH alcalino que tienen en sus primeros meses de vida, aumenta la inflamación, y favorece la colonización por Staphylococcus aureus y Candida albicans. Esto explica entre otras cosas, lo frecuente que es la Dermatitis seborreica a estas edades. Por eso para conservar el manto ácido, es importante evitar usar en el periodo posnatal jabones alcalinos.

Su piel tiene también menor contenido en agua y una mayor facilidad para absorber las cremas que les ponemos.

Las glándulas no están completamente desarrolladas, pensó… Por eso tiene esos quistes de millium en la mejilla, además de la hiperplasia sebácea. Ella sabía que son benignas y que hay que saber diferenciarlas de otros como acropustulosis, foliculitis eosinofílica, eritema tóxico, impétigo, acné neonatal…


….
Luego lo olió, aspiró su aroma… Tenemos un sensor en la entrada de las fosas nasales que no percibe olores, sino intenciones…

viernes, 23 de septiembre de 2011

Dermatitis seborreica y las comparaciones


"Si alguien te observa, y te observa, y te observa es más posible que también termine juzgándote..."

Una simple comida de trabajo que se transforma en una sucesión de confesiones, un día gris y tedioso alumbrado al final gracias a un encuentro.

Comparar siempre es malo, como un veneno tomado a pequeñas dosis, pero nuestras vidas sorprendentemente estaban siguiendo los mismos cauces.

Entre las dos sumábamos una gran cantidad de vivencias, pensando en lo parecidas que éramos, yo empezaba a intoxicarme con la idea de la comparación; con lo que tengo y con lo que necesito.

Mi primera dosis vino al observar el poder de su presencia, era enorme, llenaba la conversación, te dabas cuenta de que era una persona con influencia, un líder. Personalmente aprendí más viendo como se comportaba, cómo dirigía la situación que en todos los libros que había leído hasta entonces.

Era capaz de teñir cada palabra del color que mas le agradaba a quien la escuchaba, como una mano tendida proponiéndole empezar a aprender de ella. Siempre en el centro, como un maestro de ceremonias.

Luego, en privado, fue cuando se sinceró conmigo.

“Trabajo demasiado, disfruto menos de las cosas, descanso poco, me preocupo por los míos, no me siento feliz…vivo pendiente de ellos y de la opinión de los demás.”

“La gente esta muy interesada en encontrar las imperfecciones y los defectos en las cosas ajenas, así viendo las faltas de los demás pueden disimular las suyas.”

“Todo esta cambiando muy deprisa para mi, mi vida no debería ser un reloj de arena...sino de azúcar...sin prisa…sin planes. Tengo mucho que contarte y que preguntarte.”

Yo me adelanté adivinándole el pensamiento. “Siempre que estas bien piensas que podrías estar mejor… la eterna insatisfecha. Es eso lo que te pasa ¿verdad? Se te nota en la cara.”

“¿Lo dices por la sequedad que tengo en la cara y la descamación de la cabeza? No sabes como me pica.”

“Bueno, no es piel seca, tienes un eczema seborreico, rojeces en cejas y lados de la nariz con picor y en la cabeza caspa.”

Es un tipo de piel, los brotes comienzan en otoño, van empeorando a lo largo del invierno y en épocas de estrés. Incluso puede afectar el centro de la espalda, el pecho, las orejas y en casos mas severos, las ingles y axilas.

Es tan frecuente que la mayoría de nosotros la padecemos en algún momento de nuestra vida. En los bebes en forma de “costra láctea”.

La mayoría interpretan la descamación como piel seca y se ponen cremas hidratantes muy grasas que les empeoran. El tratamiento no es curativo, sino orientado a reducir la severidad y el número de brotes.

Existe la falsa creencia de que lavarse a menudo la cabeza lo empeora, no es cierto es un eczema y se controla mejor con lavados frecuentes. Al lavar intenta que el champú alcance la piel de la cabeza para que libere los principios activos.

Usa el champú medicinal al menos durante tres meses. Si dejas de usarlo pronto, la caspa vuelve antes.

Alterna en el mismo lavado un champú medicinal con otro que no lo sea, para obtener un mejor resultado cosmético.

Procura rotar el uso de champús, al menos con tres tipos diferentes, para que la piel no se acostumbre.

Los principios activos para la caspa son: Piritiona de Zinc, Acido salicílico con o sin azufre, Ketoconazol, Sulfuro de selenio y Coal Tar, este le da al champú un fuerte olor y lo usamos más en psoriasis.