sábado, 19 de octubre de 2013

EREUTOFOBIA


Estoy junto a la ventana abierta, escribiendo estas líneas. No son, como otras veces, para desahogar mis pensamientos, ni para matar unas horas de insomnio. Hoy no son para mí…

No suelo leer hoy lo que escribí el día anterior y no creo que relea de nuevo esto mañana… Tampoco escribo sólo por mover los dedos… Mis pensamientos se mueven más deprisa que ellos. Sólo escribo lo que me gusta contar…

Fuera el sol se deja ver.

Fuera la calle está tan silenciosa, que los suspiros y alguna risa canalla llegan hasta aquí para recordarme que no estamos solos en el mundo.

Cada día me despierto temprano y pongo en marcha a mi familia. Después atiendo a mis pacientes en la consulta, a veces me toca operarlos… Y cada día llego al crepúsculo cansada pero satisfecha.

Hoy es sábado. ¿Para quién escribo?

Quiero pasear a la sombra de grandes árboles verdes. Quiero escuchar romper las olas con un libro entre las manos. Quiero tener pensamientos hermosos, delicados, tranquilos, pensamientos que puedan decirse en voz alta…

Recuerdo unas palabras leídas hace tantos años que ahora no se dónde buscarlas, ni a quién atribuírselas. Decían algo así: “Querer es ser capaz de escoger. ¡Qué difícil es escoger! Y poder escoger es poder renunciar. ¡Qué difícil es renunciar!”

Queremos tenerlo todo, queremos serlo todo. Queremos disfrutar de toda la dicha y de todo el sufrimiento. Queremos estar a solas junto al mar y entre la muchedumbre de un mercado. Queremos, como el príncipe caprichoso del cuento, “ir a la vez en caballo y en barca”…

Ahora que estoy junto a la ventana escribiendo esto, ahora que mi sombra se estremece contra la pared como queriendo cobrar vida, quiero contar otra historia.
……

Es la historia de alguien con EREUTOFOBIA.



Una persona que me decía entre otras cosas: “No tengo intimidad. No puedo sentir miedo, ni felicidad, ni vergüenza sin que todo el mundo se entere, mi cara se pone roja. No puedo tener un secreto, como por ejemplo que alguien me gusta. Es ver a esa persona y ponerme como un tomate.”


Y seguía preguntándome algo para lo que no tengo respuesta: “¿Por qué queremos ocultar nuestra sensibilidad?”

Nos empeñamos en demostrar que somos imperturbables. ¿Es para ser aceptados? ¿para que nos amen o nos veneren? ¿o para evitar situaciones de rechazo?

La ereutofobia es un trastorno de ansiedad que da lugar a un miedo irracional y obsesivo a enrojecer en público. Se considera un  tipo de fobia social. Estas personas tienen miedo a que su cara roja sea mal interpretada, que los demás piensen que es un signo de debilidad o de falta de confianza en si mismas. Y al intentar controlarlo, se ponen más nerviosas, lo que empeora su problema. Así que su vida social llega a ser casi inexistente.
Ese miedo a sonrojarse puede aparecer en personas tímidas y con verdaderas fobias sociales o bien en personas, que sin ser tímidas, tienen un problema de regulación vascular que les hace enrojecer fácilmente.
El enrojecimiento cutáneo de la cara o Flushing es un motivo de consulta frecuente para dermatólogos, alergólogos, internistas y médicos de familia. Se debe a cambios en el flujo sanguíneo a través de la piel y puede estar provocado por muchas causas. Las personas que lo padecen se ponen muy rojas y con una gran sensación de ardor en la cara casi instantáneamente.

La mayoría de las veces, son problemas benignos, muy comunes, y fáciles de diagnosticar como la rosácea o la menopausia. Sin embargo, en algunos casos, el llegar a encontrar la causa, requiere pruebas de laboratorio, radiológicas o estudios histopatológicos. Las causas menos frecuentes y más graves incluyen: síndrome carcinoide, feocromocitoma, mastocitosis, y anafilaxia. Y otras muy raras como el carcinoma medular del tiroides, el tumor de células de páncreas, el carcinoma renal, y otros.


Para su manejo correcto, hay que identificar también la presencia de otros síntomas que hagan pensar en causas orgánicas y valorar la existencia de trastornos como la depresión, además de dar apoyo psicológico. De hecho una de las posibles opciones de tratamiento no quirúrgico, son la psicoterapia y la hipnosis.
There’s a blush for won’t, and a blush for shan’t, And a blush for having done it: There’s a blush for thought and a blush for naught, And a blush for just begun it.
‘‘Sharing Eve’s Apple’’

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